Una comparsa de Caldereros

Los Tres Pasajes, nº 4, 1946

Organizada por el C.D. Pasajes, recorrerá la villa el 11 por la noche

Hacía tiempo que se quería hacer en Pasajes, por estas fechas patronales, algún festejo ciertamente nuevo en los habituales programas.
Varios cerebros del pueblo, de los más fértiles en esto de idear espectáculos nuevos, trataban de dar con él. Pero realmente, ¿qué podrá haber ya de verdad nuevo bajo el sol?
Los chicos del “C. D. Pasajes” –a quienes hemos de agradecérselo– han dado este año con algo que, sin ser verdaderamente nuevo ni original en esencia y en potencia, por lo menos para el pueblo lo es.

Se trata de una comparsa de Caldereros. Los mismos que, por la Candelaria y al mando del insigne “koshkero” Luis Irastorza, suelen recorrer estos últimos años las calles de la parte vieja de la capital guipuzcoana, atronándolas con la música evocadora y pegadiza de Raimundo Sarriegui.
El alcalde, señor Yarza, a quien se brindó la iniciativa, la acogió con entusiasmo, prometiendo que la Corporación de su presidencia la patrocinaría. Y así ha sido, en efecto.

Comenzóse por reclutar gente joven y animosa, de uno y otro sexo. Y en esta labor se pasó un cierto tiempo. Por fin, se lograron reunir 65 varones y 30 señoritas que aman de verdad a su pueblo, que quieren divertirse divirtiendo a los demás y –esto es muy importante también– con algo de voz y un mínima sentido del ritmo. El que no cante, que lleve el compás golpeando contra una sartén o un caldero… y en paz.

Luego se pasó a elegir al húngano-jefe, recayendo la designación en elemento tan adecuado, por popular, por dinámico y hombre de iniciativas y de competencia musical, como Anthón Cortajarena, notable .y veterano cantante “amateur” en quien –un caso parecido a Manolo Arruti, el ruiseñor ciego– por amor al “txoko” se malogró un eminente barítono. Su hermano Agustin, se prestó a acompañarles al piano en los ensayos, y éstos dieron comienzo el lunes 24 de Junio por la noche, en el edificio del Mercado en Ancho.
La puesta a punto de los coros ha sido obra del gran director del Coro Easo, Angel Galarza.

Los Caldereros pasaitarras –estupendamente ataviados y caracterizados ellas y ellos–, saldrán el jueves 11, a las once de la noche, de la Fábrica de Harinas, siguiendo este itinerario:
Toda la carretera o Avenida de Navarra hasta la calle Iparraguirre, por la que se entrará a la de Blas de Lezo, que se recorrerá en su totalidad, torciendo luego a la derecha, a la del Coronel Beorlegui; ésta adelante, hasta Luzuriaga; y continuando seguidamente por la de Iparraguirre hasta la Sociedad “Lore-Chorta”. Aqui parada y concierto. Y acabado éste, que tendrá todo el significado de un cariñoso saludo del “C. D. Pasajes” a la Sociedad fraterna, la comitiva proseguirá hasta el campamento de los gitanos, señalado en el recinto vallado donde se suelen celebrar los festejos taurinos de los “sanfermines”. Aqui pararán los carros y las caballerías, apeándose de unas y otros gitanos y gitanas para dar al pueblo de Pasajes un magnífico concierto. Por último, se reanudará la marcha, hasta el punto de partida, esto es : la fábrica de harinas.

La letra a que se ajusta la popularísima música de Sarriegui ha tenido, naturalmente, que ser modificada un tanto, ya que los Caldereros lo son de Pasajes Ancho y no de San Sebastián como en la Candelaria.
He aquí la letra en cuestión, ya adaptada al ambiente pasaitarra:

¡Qué belleza! ¡Qué paisaje!
contemplamos todos por doquier.
¡Al gran pueblo pasaitarra
saludamos llenos de placer!
Caldereros somos de la Hungría
que venimos ahora de Kariff
a pasar en vuestra compañía
los festejos del gran SAN FERMIN
Componemos la alegría.
de este pueblo sin igual.
¡ Ay, cuánta dicha vamos a gozar!
Chocad… ¡chás ! ¡ chas!
Cantad… ¡chas! ¡ chas!.
Chocad… ¡chas chas! ¡chas chas!
¡Qué belleza! ¡Qué paisaje!
contemplamos todos por doquier.
¡Al gran pueblo pasaitarra
saludamos, llenos de placer!
Recorrimos diversos países
y admiramos beldades a mil,
pero nunca mujeres tan lindas
cual las niñas que vemos aquí.
Su cintura es flexible palmera,
on sus labios cual fino coral,
si ellas fueran caldereras,
con sus ojos fundieran metal.

Queridos compañeros;
¡Vamos a trabajar!

(TRABAJANDO)

Camponemos, bien y pronto,
peroles, chocolateras,
los braseros y calderos,
barato y con perfección.
Y trabajamos de balde,
aunque el maestro nos riña,
si nos miran esas niñas,
que están en ese balcón.
Pasaitarras, hechiceras,
¿quién nos llama? que nos vamos.
!Grato recuerdo llevamos
al separarnos de aquí!
Y no olvidéis
que hoy al dejar
los caldereros
vuestro país,
una canción
van a cantar
acompañados
del tic, tic, tac.

Estamos persuadidos de que el éxito más completo acompañará a los organizadores y realizadores de este festejo callejero; en vista de lo cual, se animarán unos y otros, siempre –claro está– con la cooperación del Ayuntamiento, a preparar en años próximos otros espectáculos parecidos, iguales y aun mejores que éste de los Caldereros.