El deporte de la Montaña
y el Grupo de Montañeros “Jaizkibel”

Los Tres Pasajes, nº 14, 1956

Reconozco que no soy, precisamente, el más apto para ocupar esta Sección que, galantemente, reserva la simpática Revista «Los Tres Pasajes» para aquellos entusiastas y siempre abnegados aficionados al más sano y noble de los deportes en el que no existen vencedores ni vencidos… EL MONTAÑISMO.
Por esas circunstancias de la vida, este año soy el destinado a ofreceros, queridos pasaitarras, la labor desarrollada por la representación oficial de Ancho en el deporte de la montaña, que, como de todos es sabido, corre a cargo del Grupo de Montañeros del Jaizkibel, bajo la firme dirección de su Presidente, D. Victoriano Ayuso, secundado por D. Fernando Obeso, en calidad de Vice-presidente, D. José Luis Otaegui, como Secretario, D. Andrés Martínez, de Tesorero, y como Vocales los Sres. Ezequiel Vega, Enrique Seco e Isaac Agesta.

Del elevado espíritu que en aras del fomento de la práctica del montañismo han puesto de manifiesto no tenemos por qué comentar, ya que los hechos lo demuestran; unas veces les habrá sonreído el éxito más halagador; en otras… menos risueño, pero, eso sí, siempre guiados por la más firme voluntad (no exenta de sacrificio) de ganar adeptos para la causa del Montañismo.
Que el nombre del Grupo de Montañeros del Jaizkibel ha laborado incansablemente y figura como una de las más activas entidades de la provincia, la tenemos en su II Marcha Regulada Comarcal, designada a nuestra entidad por el máximo organismo nacional de Montaña, que por un año más ha otorgado ese gran galardón y que consiguió otro señalado éxito en sus distintas facetas; participantes 65 patrullas, representando más de 15 Sdes federadas; éxito de organización impecable (las felicitaciones fueron numerosas y gratamente sinceras); los premios valiosos y en gran cantidad, gracias sean dadas a la generosa colaboración del comercio e industria local; un recorrido atrayente y sugestivo y una cooperación por parte de los asociados, digna de la mayor alabanza.

Los habituales concursos de montañas se han visto coronados por el éxito, finalizando un excelente y nutrido grupo de afiliados, entre los que destacamos al “beti-gazte” Ezequiel Vega (para quien solicitamos una medalla… «así» de grande), al gran Manolo Obeso, siempre en la brecha y fiel acreedor a un merecidísimo homenaje por su dilatada labor montañera; al donostiarra de nacimiento, pero pasaitarra de adopción, Paquito Pradera, todo un noble exponente del montañero, sufrido, dispuesto siempre a sacrificarse por su compañero y con una voluntad férrea.
Con toda intención hemos dejado para el final a una… (casi le llamamos niña, perdón) Sta., nos referimos a Maritere Vega, hija del ya citado Ezequiel, que, a sus encantos personales, une una savia de verdadera fibra montañera que para sí quisiéramos más de uno que nos consideramos adeptos a la montaña; su grácil figura, cuando holla los montes, se semeja a un retozón corderito, siempre dispuesta a jugar y correr… ¡¡Así es como se forjan los corazones!!…

Otra de las actividades que han llamado la atención por su meticuloso estudio y participación de elementos de esta Sdad. ha sido el Concurso de Travesías, impuesto por vez primera por esta entidad y que, pese al limitado número que el mismo ha finalizado, es un fiel exponente de la labor desarrollada por los miembros que dirigen la nave del Grupo de Montañeros Jaizkibel.
En el aspecto que venimos señalando, no merece dejar a oscuras las siempre agradables y fraternales excursiones colectivas que tradicionalmente viene realizando esta entidad, tales como la de San Miguel de Aralar, Sierra de Urbasa y San Antonio de Urquiola, las cuales siempre han sido coronadas con el más señalado éxito, en las que participan en noble camaradería, juventud y veteranía, pero siempre en medio de una noble hermandad y fraternidad, destacados signos que siempre honran y caracterizan a aquellos que sienten y aman a la Montaña.

Los proyectos para el futuro de la Sdad. son amplios y dilatados, siempre, claro está, en consonancia con la capacidad de las arcas, que, dicho sea de paso, no son muy rebosantes, pero un año más, se confía que con la buena estrella que siempre ha protegido a la Sdad. y la cooperación de sus asociados (para quienes pedimos un cariñoso aplauso), llevar a feliz término la total financiación de sus obras y llevar a la práctica los proyectos de la práctica del «camping», excursiones en autobús beneficiadas, cursos de escalada, etc., etc.
No queremos terminar este humilde trabajo sin elevar la vista al Cielo y rezar una plegaria en memoria a un insigne montañero que perdió su vida en las blancas llanuras del Mont Blanc…
…¡¡Descanse en paz, D José María Peciña!!…

El n.° 75 774