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EL CRIMEN DE ANCHO (La Unión Liberal II)

La Unión Liberal, 1889-07-23

A las doce de la noche falleció la desgraciada estanquera de Ancho (Alza), Manuela Antía, herida gravemente en la tarde de ayer por Basilio Vallejo. Hasta el último momento conservó su conocimiento y daba honda pena a todos cuantos la rodeaban su inmenso dolor por dejar huérfana a su hija de 11 años.
El Basilio Vallejo fue echado del cuerpo de miqueletes hace más de un año por su mala conducta, y no han sido los celos causa determinante de su crimen, sino el no poder conseguir que la finada Antía satisfaciera sus exigencias de dinero. La desgraciada estanquera era muy apreciada en el barrio de Ancho y ha pagado muy duramente la debilidad que tuvo por ese hombre.
La niña no esttaba presente cuando se cometió el crimen, e ignoraba la desgracia ocurrida, porque con celo laudable y humanitario fue recogida a casa del señor Ostolaza, juez municipal de Alza, que procedió con actividad a formalizar las primeras diligencias. El médico señor Casares asistió a la herida con esmerada solicitud, sin separarse de su lado hasta que expiró, y prodigándole los posibles alivios en su desesperada situación.
Momentos antes de las doce, hora en que estuvimos en Ancho, era unánime el sentimiento entre aquellos vecinos para anatematizar el acto salvaje de Vallejo, quien conpró en Rentería la navaja con que llevó a cabo su crimen, en la misma tarde de ayer.
Causaba indignación en todos los viajeros de los tranvías que cruzaron en el camino con el homicida, el ver su actitud descarada e insolente cuando venía conducido a esta ciudad por miqueletes.