«

»

Sobre las manifestaciones obreras

El Guipuzcoano, 1890-05-02

No se habló ayer de otro asunto que el relativo a las manifestaciones obreras. A falta de noticias fidedignas, hiciéronse mil cálculos y conjeturas, originadas por la gran expectación que produce el anuncio de todo acontecimiento importante.
La mejor prueba de la expectación que reinó, podemos señalarla diciendo que nuestra redacción fue muy visitada por personas que nos mostraron su deseo de enterarse de las noticias que recibimos acerca de dichas manifestaciones.
A todos los que nos honraron con su visita, les ofrecimos nuestros telegramas, como hacemos siempre, en circunstancias análogas.

Respecto a los informes que nos trasmite el telégrafo sobre las manifestaciones, nada tenemos que decir en este lugar, porque resultaría incompleto nuestro trabajo; pues a la hora en que escribimos estas líneas, nos faltan datos de varios puntos, y queremos dejar lugar para insertarlos. Nos concretaremos más, por lo tanto, a San Sebastián, donde afortunadamente no ha ocurrido nada deplorable, conforme con las presunciones que ayer exponíamos.

Aunque no se temía, como decimos que aquí se presenciaron disturbios, las autoridades se previnieron para cualquier evento, adoptándose precauciones oportunas.
Ordenóse a las fuerzas de la guardia civil y miqueletes destacados en la provincia, y sobre todo en los centros obreros de Pasajes, Irún, Vera y la cuenca minera del Bidasoa, así como a los alcaldes de Tolosa, Irún, Alza, Eibar, Vergara y Mondragón, que procediesen con gran prudencia y tacto y que dieran inmediatamente aviso del más leve desorden que se produjera.
Los señores Gobernador Militar y Jefe de la Brigada, señores generales Rodríguez Bruzón y Henostrosa; el gobernador civil; el alcalde, señor Samaniego; el teniente de alcalde, señor Lizarriturry, estuvieron separadamente por los sitios públicos y conferenciaron varias veces, con objeto de comunicarse sus impresiones y leer los despachos telegráficos que se recibían.
Las tropas suspendieron ayer sus ejercicios, pero vióse que los soldados francos de servicio, asistieron a los paseos. No obstante, díjose que en el cuartel habíanse hecho los necesarios preparativos para que rápidamente se pusieran sobre las armas un batallón.