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La Voz de España, 1939-07-06
De conformidad con las normas fijadas por la Liga Antituberculosa, mañana domingo, coincidiendo con la fiesta de San Fermín, tendrá lugar en el distrito de Ancho a cargo de distinguidas señoritas, la postulación de la Fiesta de la Flor, cuya recaudación se destina exclusivamente a los fines altamente humanitarios que la citada benéfica institución persigue.
La Comisión organizadora encarece del vecindario, así como de los señores y entidades a quienes en nombre de la misma visiten las encargadas de este servicio y de los numerosos forasteros que con motivo de las tradicionales fiestas que han sido organizadas nos han de honrar con su presencia en ese día, que siguiendo la costumbre establecida, entreguen sus donativos a fin de que, conforme a sucedido en años anteriores, sea el pueblo de Pasajes el que figure por este concepto en lugar más preferente de la provincia.
El corresponsal
El Día, 1933-05-11
También trataron de volcar tranvías
En Pasajes el paro fue absoluto
Durante la mañana menudearon las coacciones en aquella villa
Fracasaron las gestiones de arreglo
De seguir la huelga será ilegal
LA HUELGA EN PASAJES
Conforme estaba anunciado, ayer dio comienzo en Pasajes la huelga general decretada por los elementos de la Federación Autónoma.
A este paro no se sumaban de momento ni los Solidarios Vascos ni la U. G. T.
Desde primeras horas de la mañana comenzaron a acudir a sus labores numerosos obreros pertenecientes a las entidades citadas y a las ocho y media sólo había parado la mitad del contingente obrero.
En el puerto se comenzó a trabajar también por los obreros pertenecientes a Solidaridad y a la U. G. T.
Grupos de huelguistas comenzaron a recorrer en grupos talleres, fábricas y obras, incluso en el puerto, ejerciendo toda clase de coacciones. En más de una ocasión coaccionaron ante los propios agentes de la autoridad.
Así en esa forma fue extendiéndose el paro hasta que alrededor de las diez y media de la mañana puede decirse que era completo.
La autoridad, desde la noche anterior, había adoptado extraordinarias precauciones.
Los obreros de la U. G. T. abandonaron las tareas, así como los de Solidaridad, éstos últimos ante las coacciones de que eran objeto, sin protección por parte de la autoridad y a fin de evitar incidentes.
Un grupo de unos ocho o diez huelguistas salió al camino de Rentería y allí fue esperando la llegada de los obreros que de los caseríos de los alrededores llegaban para trabajar en el puerto, obligándoles a retroceder.
También en algunos almacenes se personaron los elementos huelguitas y ante la presencia de los guardias de Asalto pararon los trabajos sin que fueran molestados por nadie.
EL COMERCIO ABRE
A primera hora de la mañana hubo algunos comerciantes que se resistieron a abrir las puertas por temor a que fueran objeto de agresiones, pero atendiendo a invitaciones de los agentes de la autoridad atendieron a lo que se les indicaba, y el aspecto de la villa fue normal.
Fuerzas de la Guardia Civil y de Asalto patrullaron constantemente por la villa a fin de evitar que ocurrieran incidentes.
Los huelguistaS, una vez conseguido que el paro fuera completo en todo Pasajes, se retiraron y no hicieron acto de presencia ni por el puerto ni por las cercanías.
COACCIONES EN SAN PEDRO
Los grupos de huelguistas tan pronto como pudieron se trasladaron a San Pedro en donde cometieron también coacciones, obligando a parar en talleres y fábricas. Pronto fue aquí también el paro total.
LOS PESQUEROS
Desde el primer momento se observó que la dificultad principal estaba en la descarga de los vapores pesqueros que pudieran entrar en el puerto.
Ya de madrugada, a los pesqueros que tienen radio se les comunicó que dada la situación del puerto, con motivo de la huelga de 24 horas, era conveniente que demoraran su llegada. Unicamente no se pudo avisar a dos o tres parejas que no cuentan con aparatos de radio.
Estos vapores comenzaron a entrar ayer por la mañana y los obreros se negaron a descargarlos. Como los obreros de la Pescadería de San Sebastián se habían sumado también al paro, la dificultad fue mayor y en el muelle se quedaron los pesqueros esperando la solución del conflicto.
De lo ocurrido sed dio cuenta al gobernador civil, quien efectuó algunas gestiones.
EN LA CAMPSA
En la fábrica de la Campsa se trabajó normalmente. Ayer era esperado en el puerto un buque de la citada compañía cargado de gasolina, pero se recibieron noticias dando cuenta de que el buque no había podido salir de Santander, porque en aquel puerto también había influido la huelga general planteada en España.
COACCIONES EN HERRERA
En Herrera grupos de huelguistas trataron de ejercer coacciones y quisieron evitar que los tranviarios continuaran trabajando. Pretendieron, nada menos, que los coches de la compañía de San Sebastián a RentEría no llegaran a esta última villa. Fuerzas de la Guardia civil acudieron rápidamente a aquellos lugares, pero los huelguistas, fracasados sus propósitos, desaparecieron ante la presencia de la fuerza pública, no dando lugar a ésta a intervenir.
POR LA TARDE
En algunos sitios se esperaba que por la tarde se reanudara el trabajo, pues muchos obreros no pertenecientes a las organizaciones que había declarado el paro anunciaron que acudirían a los talleres, pero ni en el puerto ni en las fábricas ni en ningún sitio pudieron reanudarse las labores, siendo, como por la mañana, el paro absoluto.
No ocurrieron incidentes y la fuerza pública no tuvo necesidad de intervenir.
HACIA LA HUELGA INDEFINIDA
En Pasajes se aseguraba ayer especialmente por la tarde, que en el caso de que no se solucionase el conflicto, existía el propósito de prolongar el paro que se había anunciado como de 24 horas con carácter indefinido.
EL GOBERNADOR REANUDA LAS GESTIONES
El gobernador civil, deseando encontrar la solución al conflicto, convocó para ayer a las cuatro de la tarde a los patronos de las obras del puerto de Pasajes y al comité de huelga, con el fin de ver si se hallaba la solución que acabara con el conflicto.
La reunión, según nuestras noticias, se celebró y fue bastante extensa, y en ella se expusieron los razonamientos respectivos por ambas partes.
El elemento patronal se mantuvo en actitud de transigencia, estando dispuesto a ceder en lo que sea posible a la admisión de los obreros del Bolsín. Los representantes obreros sostuvieron su actitud ya conocida.
Por tanto, no se pudo llegar a un acuerdo, quedando nuevamente rotas las negociaciones.
Por tanto, lo más probable es que la huelga adquiera carácter indefinido.
UNA NOTA DEL GOBERNADOR CIVIL
Por la noche, al recibir el gobernador civil a los periodistas, nos manifestó que la huelga de Pasajes había transcurrido durante la tarde sin incidentes, manteniéndose la tranquilidad.
A continuación nos facilitó la siguiente nota:
“Terminado el plazo de 24 horas en los oficios de huelga, si Ésta se realizase hoy, sería ilegal con todas sus consecuencias, por tanto se advierte al público que queda garantizada la libertad de trabajo por medio de la fuerza pública y se hace saber especialmente en lo que afecta a la industria pesquera que nada tiene que ver con el conflicto de las obras del puerto. En cuanto a estas obras, no habiendo llegado a una avenencia patronos y obreros parados, las obras seguirán su curso cuando el estado de los proyectos permitan su continuación”.
MULTAS Y SANCIONES
La noche última, unos guardias de Asalto acudieron a cachear a los que se hallaban en el bar denominado El Romeral, sito en la carretera, porque había llegado a oídos de la autoridad que se trataba de celebrar una reunión clandestina por elementos extremistas.
El dueño del bar, Mariano Asensio Merino, se insolentó contra los de Asalto, tratando de impedir que se efectuara el cacheo, lanzando sobre los guardias toda clase de insultos.
Por esta razón fue denunciado y el gobernador le impondrá la correspondiente sanción
También impondrá una sanción a Manuel Landín, propietario del bar que se negó a abrir por la mañana.
CACHEOS Y DETENCIONES
Por la noche avisaron de Pasajes al Gobierno civil que se notaba algún movimiento por aquella villa, e inmediatamente salió para allí una camioneta con fuerzas de Asalto.
Estas fuerzas practicaron numerosos cacheos y procedieron a practicar detenciones, trayendo a San Sebastián unos treinta detenidos de elementos que habían estado coaccionando.
Todos ellos ingresaron en la cárcel a disposición del gobernador civil.
Este permaneció en su despacho conferenciando con las autoridades y tomando medidas hasta la una y media de la madrugada, a cuya hora se retiró a descansar.
Se dijo que los elementos huelguistas habían tratado de impedir la descarga de pescado, pero parece ser que no se intentó siquiera hacer esta descarga. La tranquilidad fue absoluta durante toda la noche, siguiendo las medidas de vigilancia.
Para hoy se extremarán las precauciones, pues la huelga, de continuar, será declarada oficialmente ilegal.
Las fuerzas que vayan a mantener el orden llevarán instrucciones muy severas y procederán con energía.
El Guipuzcoano, 1889-07-28
Cómo entablaron relaciones Basilio Vallejo y Manuela Antía
Basilio Vallejo continuó su narración sobre el origen de sus relaciones con la estanquera de Ancho, diciéndome lo siguiente;
–Llegamos ahora al punto principal, y voy a ir citándole a usted nombres y hechos que han de ser todos exactamente ciertos como cuanto le tengo dicho. Además, todo esto a de ser comprobado, luego es preferible decir siempre la verdad, y no tengo nada que ocultar.
–Lo escucho a V.
–A la carta de Mr. Camionge contesté que no tenía recursos para viajar. Esta carta no tuvo respuesta, y al poco tiempo pude emprender el viaje.
El día 17 último, pedí permiso al rematante por ocho días, y este consintió después de exigirme que pusiera a otro en mi lugar hasta que volviese. Lo busqué y puso a otro que se llama Andrés, pero de quien no recuerdo el apellido…
–¿Y diga Vd.? ¿Venía V. a Pasajes con alguna intención o mal propósito?
–Yo no venía con ninguna idea mala ni mucho menos… ni pensarlo tan siquiera… ni me creí nunca capaz de cosa semejante.
Desde Bilbao hasta Málzaga, vine con el sargento de miqueletes, José Murguia y con su hijo, que era viajante de la casa Viganau hermanos, hablando de cosas indiferentes. Esto era el 18.
Cuando llegué a San Sebastián en el coche, fui a casa de un comerciante de la calle de Bengoechea, que se llama Alfonso Tudury y le pregunté que le ocurría a la Manuela para no pagar sus deudas a Mr. Camionge y no pagarme a mí, me contestó que la Manuela no tenía dinero, pero que él le había fiado género y que iban a ir él y Camionge a hacer el inventario de las existencias de la tienda.
Tudury fue a ver inmediatamente a la Manuela y le advirtió que yo estaba aquí. Yo me fui luego también a Pasajes y al entrar en la tienda de Manuela y saludarle me dijo: ”¿Qué quiere V.?”
Como yo iba a hablarle con la buena intención, esta salida me dolió mucho. “Déme V. un paquetillo” le contesté. Me lo dio, lo pagué y me dijo: “Salga V. de aquí” – “Manuela, quisiera hablar con V. dos palabras” “No tengo necesidad de hablar con V.”, me replicó. Este diálogo tuvo efecto, estando los dos solos en su tienda.
Salí y estuve paseando un poco, completamente aturdido del recibimiento de aquella mujer que me había hecho perder cuanto tenía en el mundo, y al llegar a la estación a coger el tren de las nueve, me encontré otra vez con Tudury, y esto me disgustó mucho, pues no lo creo muy bien dispuesto hacia mí. Aquella noche dormí en casa de mi hermana en Atocha.
A la mañana siguiente fui con Mr. Camionge a Pasajes, para arreglar los géneros y traerlos al día siguiente a San Sebastián. No la vimos, pues desde 1º del actual ella había instalado el estanco, por su cuenta, en la casa de D. Florentino Zuloaga. Mr. Camionge volvió a San Sebastián y yo me quedé en Pasajes cenando en casa de un albañil llamado Joaquin y durmiendo en casa de un pintor llamado Perico, estando jugando a la baraja en casa del fiscal municipal D. Federico Sánchez hasta eso de las diez de la noche. Aquel día no la vi.
–Descanse V. un poco, Vallejo, le dijimos.
–No; vamos a concluir. El día 20, sábado, me levanté muy temprano. A eso de las cuatro y media entré en el estanco, cuando estaba bebiendo un vaso de aguardiente un buzo del puerto; luego vinieron varios obreros de la Sociedad del puerto. Cuando se marcharon todos, estando allí la niña, quise hablarla con buenos modos, y al empezar a pedirle explicación de su conducta y de por qué se negaba a pagarle a Mr. Camionge y a mí, se presentaron apresuradamente los guardias de seguridad. Pregunté a Manuela, porque sospeché que los había mandado buscar, para qué venían los guardias, A esta pregunta contestóme que para vigilarme.
–Hirióme mucho que una mujer por quien yo había abandonado todo, empezando por mi familia, me contestara de esa suerte y mandara vigilarme.
Crucé algunas palabras con el guardia Martíny díjele al marcharme, obligado por él:”Trabajo le doy a V. para rato si van a vigilar la casa de esta”
Me vine a San Sebastián, almorcé con monsieur Camionge y después de mudarme en casa de mi hermana, donde había dejado la maletita que traje de Bilbao…
–¿Pues, donde dejó V. el baúl?
–En Bilbao, como no vine más que por ocho días, solamente traje un poco de ropa.
–Siga V.
–Me fui a Pasajes, estuve con los amigos en la cantina, frente a ala estación, y me fui a cenar con un amigo empleado del ferrocarril, llamado Guerreros, durmiendo sin haberla vuelto a ver, en cama de José María Baldarren.
El crimen
Al llegar a este punto, Vallejo se detuvo breves momentos, y por instantes veíasele más nublado el rostro y más vidriosos sus ojos.
–Me levanté el día 21 a las seis de la mañana, tomé thé tranquilo y sin mal humor… y ninguno en Pasajes dirá lo contrario… A las seis y cuarto de la mañana fui a casa de Manuela, y con buenos modos estuve haciendo reflexiones sobre nuestra vida pasada, sobre la tienda, el dinero que debía al amo y los mil reales que a mí me debía también…
Mientras estuvimos solos –prosiguió Vallejo, en tanto que nosotros no perdíamos uno sólo de los movimientos de su fisonomía– Manuela me escuchaba y lloraba en silencio. Pero al entrar una señora, llamada madame Baptiste, la Manuela empezó a decirme todos los disparates del mundo…
–¿Qué le decía a V.?
–No quiero mencionar lo que me decía, pero eran cosas que no se le dicen a ningún hombre… Madame Baptiste lo sabe.
–¿Y qué hacía en tanto Mme. Baptiste?
–No dijo nada, se calló. A eso de las diez de la mañana salí del estanco y me fui hacia Rentaría. Salí muy irritado, pero yo no llevaba ningún propósito ni premeditaba nada. Entré a tomar un baso de sidra en un caserío y al ver pasar a un tal Antonio, empleado de la estación, que también iba con dirección a Rentaría, le llamé y le invité a beber un vaso de sidra.
Fuimos juntos a Rentaría y allí comí con él en casa de su madre, y después de tomar café, también en su casa, él se volvió a Pasajes y yo me fui a la plaza del pueblo. Allí estuve jugando a la toca y bebiendo dos vasos de sidra con el buzo Rebollo y otros varios.
–Hacia las cuatro y media, cuando me dirigía sin objeto determinado a Pasajes, me asaltaron de repente una porción de recuerdos y una rabia que me puso en un estado como nunca me he encontrado. Pasó por mi cabeza una nube. Me puse como tonto y furiosísimo. Rabioso al verme despechado por ella y también de ver que estaba yo sin dinero alguno, después de haberme hecho abandonarlo todo. Furioso también, al ver que había ordenado que me vigilasen como a un ladrón. Tuve momentos de ira tal, que tomé la resolución de darle un escarmiento para que se recordara mientras viviera… yo no tenía intención de matarla, sino de darle un golpe… para que escarmentase.
Vallejo sacó un pañuelo y se limpió el sudor de su frente.
–Con estos pensamientos, al salir del pueblo ví en el marco de la ventana de una tienda, una de esas navajas de casero. Entré, pedí una, y pagué seis reales.
–¿Cómo era la navaja?
–No era muy grande, tenía el mango de cuerno y una hoja no muy ancha… Por lo demás, apenas si la miré; me la eché en el bolsillo izquierdo y no la toqué hasta el momento de irla a herir…
–Y al comprar la navaja ¿tenía usted tomada ya una determinación?
–No señor, no tenía la idea de herirla de un modo resuelto… la compré en el primer arranque, pero sin saber si la usaría.
Durante todo el camino seguí furioso hasta que llegué a Ancho; allí me fui a la cantina y pedí algo de comer. Sirviéronme vino y jamón con tomate, pero no lo pude comer. Estaba como loco, pagué y al irme a levantar, cogí a una niña de corta edad que tenía la mujer de Felipe Blanco, factor de la estación, y le di un beso. Recuerdo que le dije: “Tal vez sea el último beso que te dé Elvirita”. Oyólo la madre y me contestó “Esas son tonterías que sueles decir tú siempre”
Vallejo se detuvo, pasó su mano febrilmente por su frente y continuó:
–Eran las cinco y media próximamente, cuando me dirigí al estanco, la verdad que no sé con qué propósito. Desde la cantina hay unos cien pasos hasta el nuevo estanco que tenía la Manuela, y llegué en seguida.
Al llegar yo, ví sentados a Alfonso Tudury y al alguacil Echeverria que cortaron de repente la conversación.
El ver allí a Tudury, que yo creía poco favorecedor mío, y al observar que suspendieron repentinamente la conversación, me cegué completamente.
Pedí un vaso de agua, que en verdad no sé si me lo sirvió la Manuela u otra joven que estaba allí con ella y a quien yo no conocía, porque yo no vi nada más ni recuerdo si bebí el vaso de agua o no. Lo que si recuerdo es que yo me senté en una silla en la puerta, y que poco después se marcharon Tudury y Echeverria.
No hablé con nadie; y de repente, cuando todavía no habrían dado veinte pasos aquellos, me levanté, saqué el cuchillo y ciego sin saber lo que hacía, entré rápidamente dentro del mostrador y empecé a darle puñaladas… y ya me ha dicho V. que fueron siete… -dijo Vallejo limpiándose el sudor y una lágrima pendiente de sus ojos.
–No sé por donde saltó la joven, pues yo estaba ciego y no ví ni oí nada en algunos instantes; lo que si sé es que gritaba muchísimo.
En cuanto a Manuela, cayó sobre mi brazo izquierdo y luego al suelo, y yo me asomé entonces a la puerta del estanco.
Cerca de tres minutos pasaron sin que acudiera nadie, y yo me hubiera podido escapar si hubiera querido; pero recuerdo que deposité el cuchillo en la mesa y esperé a que vinieran, porque Manuela estaba cubierta de sangre y se desangraba mucho.
Creo que el primero que llegó fue Federico Sánchez, el fiscal municipal, que me dijo: ”Dáte preso Basilio” y yo le contesté: “No tengas cuidado de que me escape; yo he sido y he satisfecho mi propósito, aquí está el cuchillo”
Vinieron luego miqueletes, gente, los guardias con el revólver en la mano. Todos miraban a la Manuela que se desangraba y nadie hacía nada por curarla.
Entonces yo les dije: “Parece mentira que entre tanta gente abandonen ustedes a una mujer que se muere echando sangre”. Luego llegó el farmacéutico… y no sé más.
A mí me ataron y me llevaron a Alza donde lo confesé todo y bebí agua… mucho agua. Luego me trajeron aquí, y también se lo confesé al alcalde y hoy he declarado también la verdad al escribano, como a usted le hago; porque todo esto lo han de averiguar y se probará todo.
Confesamos ingenuamente que sentimos una compasión profunda por aquel desdichado, que había tenido el valor de relatarnos tan extensamente su delito, y permanecimos algunos instantes callados y fumando.
¿De suerte –le dijimos– que los móviles que le impulsaron a V. a cometer su delito fueron únicamente los que me ha dicho usted?
–Si señor; ningún otro.
–Pues se ha dicho que al ser usted conducido a Alza, encontró V. a su paso a un individuo, a quien dijo usted:”Mejor es que no me haya encontrado contigo antes, porque hubieras llevado el mismo camino que ella” Y esto ha hecho creer que lo que usted había hecho era resultado de una venganza por celos.
–Es cierto; lo que yo le dije, y los miqueletes que me conducían atado pueden atestiguarlo, es que él tenía mucha culpa de lo ocurrido. El me comprendió mal, porque me contestó estas palabras: “Cara a cara, no”
–¿Y por qué le achacaba V. tal culpa?
–Por que –replicó Vallejo– yo le tenía aprensión, pues que creía que él impedía nuestra correspondencia; como cartero que es de Ancho, podía guardarse mis cartas o las suyas, y tal vez así no llegamos a escribirnos más a menudo y a romper por completo nuestras relaciones. Pero no tengo prueba de ello.
–¿De suerte que V. no ha tenido celos de nadie?
–No señor, eso no.
–¿Sintió V. pesar cuando hubo cometido su delito?
–Estaba completamente sereno, y creo que nunca firmé mejor que lo hice en la declaración, y eso que estaba atado codo con codo.
–Y ahora ¿lo siente V.?
–En el momento en que cometí el delito no pude contenerme y estaba completamente ciego; al herir llegó mi ceguedad hasta tal punto, que ya sabe V. las puñaladas que le di. Mi intención no era matarla, sino darle un escarmiento… Después, hasta me reía y estaba muy satisfecho; pero ahora, como usted comprende, lo siento… Nunca me creí capaz de semejante cosa… Lo siento, sobre todo, por mis hijos, porque a mi mujer no la he vuelto a ver desde que fui al puesto de Pasajes. También lo siento por la hija de Manuela, la pobrecita no tenía culpa de nada.
En aquel momento tocaban a la repartición del rancho, y un vigilante vino a buscar a Vallejo
Nosotros nos despedimos con el ánimo contristado por cuanto habíamos oído y escrito, y llenos de comprensión hacia el infeliz ex sargento de miqueletes, que después de haber vertido su sangre en los campos de batalla en los que, según hemos oído a varios de sus jefes, siempre se portó como un valiente, ha llegado a cubrirse con la afrentosa mancha de los criminales
L. DELATTE
El Guipuzcoano, 1889-07-27
Si el sangriento drama del domingo en el vecino puerto de Pasajes y en su barrio de Ancho, no ofreciera tanta singularidad, y sobre todo no fuera tan absolutamente extraño a las costumbres de un país tan culto como el guipuzcoano, tal vez no hubiera llamado tan poderosamente la atención ni hubiera excitado tanto la curiosidad pública.
Si, por otra parte, es cierto que no hay motivos, nunca, que justifiquen a un criminal del atentado cometido, explicando hasta cierto punto también estos, cuando una pasión como la de los celos enciende el rencor o el odio en el pecho humano. Pero esto, que sólo puede admitirse con gran reserva, no justifica –si justificar pudiera– el acto cometido por Basilio Vallejo en la tarde del domingo, puesto que según confesión propia que le oímos y anotamos, no han entrado los celos para nada en los móviles que le impulsaron a cometer el delito.
Cuatro horas duró nuestra conferencia con él, y durante ella adquirimos la convicción de que Basilio Vallejo, naturaleza nerviosa e impresionable, había cometido su delito impulsado por una obcecación incomprensible, al verse despreciado y burlado, sin duda alguna, por la que fue su amante, por la que abandonó la carrera de las armas, en que siempre se distinguió, por la que, por último, con sus excitaciones, la había conducido hasta el extremo de abandonar por completo a su mujer y a sus cuatro hijos, y la que en fin, lo dejaba en la miseria. Estas, al menos, fueron sus manifestaciones.
¿Quién es el criminal?
Cuando nos presentamos a las doce de la mañana en la cárcel, el alcalde Sr. Álvarez nos autorizó para poder hablar con el preso, y acompañado de un vigilante, bajó Basilio Vallejo al despacho que aquel pusiera a nuestra disposición.
Confesamos que la primera impresión que el aspecto de Vallejo produce en el que lo ve por primera vez, es excelente. Su aspecto marcial, su tez tostada por los rayos ardorosos del sol y también por la intemperie, los rasgos finos de su fisonomía, su abundante negra y sedosa cabellera, sus modales corteses y correctos, su hablar tranquilo, sosegado, finísimo en una palabra, disponen en su favor al más rígido de los jueces, mucho más quien como a nosotros no le incumbe el deber de aplicar las penas implacables de la ley.
Al entrar, quitóse la boina azul que llevaba y quedóse de pie ante el bufete que ocupábamos. Hubo tres minutos de silencio, durante los cuales le examinábamos, si bien aparentando que escribíamos algo.
Basilio Vallejo, el asesino y amante de la estanquera de Ancho, Manuela Antía, es alto y delgado, de temperamento nervioso; todo su aire respira a milicia; sus manos nudosas, están cubiertas de callos producidos por el roce continuo del fusil.
Viste decentemente: un traje de color de ceniza oscuro y boina azul.
Su mirada es rápida, algo así como inquieta. A veces permanece como dos o tres minutos ensimismado. Cuando relata algo desagradable, lleva su mano derecha temblorosa a la frente y a la cabeza.
Cuando Vallejo recuerda sus primeros años y sus campañas, en las filas carlistas y contra las huestes carlistas, su cara resplandece; una sonrisa cubre sus labios y demuestra su contento. De los balazos, de los bayonetazos, habla como de una cosa común y nada notable con la indiferencia militar.
–Vallejo, tenga V. la bondad de sentarse, le dijimos. El objeto de la visita es hablar con V. respecto al delito que cometió el domingo. ¿Querría V. hablar lo más extensamente posible sobre los móviles que le han conducido a tan criminal determinación?
–Yo hablaré con V. todo lo extensamente que V. quiera y le diré toda la verdad, como se la he dicho al juez de Alza y al alcalde de la cárcel, y a este, que ha sido miquelete conmigo, añadió señalando al vigilante estaba sentado en un sofá cerca de Vallejo.
–Es cierto –dijo el vigilante.
–Le doy a V. las gracias –añadimos– porque nuestro objeto es…
–El señor será periodista, dijo Vallejo.
–Sí, Vallejo, soy periodista.
–No estoy muy satisfecho de los periodistas –añadió sonriéndose– he sabido que un periódico me trató algo mal y que EL GUIPUZCOANO dijo algo que no era cierto; lo de los celos…
–Pues yo soy redactor de EL GUIPUZCOANO y rectificaré lo que V. me diga que no es cierto.
–Es lo que deseo. Voy a hacerle a V. una verdadera confesión, y si V. tiene tiempo se lo contaré todo. Mucho más extensa será esta declaración que las que he prestado ya.
–Es lo que deseo yo también.
–A mí me hace V. un gran favor con quererme escuchar y quisiera que todo cuanto le digo, bueno o malo, lo ponga en EL GUIPUZCOANO.
Declaración del criminal
Ofrecimos un cigarrillo a Vallejo, y cuando lo hubo encendido, prosiguió.
–Como V. ya sabe, me llamo Basilio Vallejo. He nacido en Tapia, en la provincia de Burgos. Mi padre es capataz en la estación de ferrocarril de Zumárraga y se llama Juan Vallejo. Mi madre murió hace largo tiempo, y como una de mis hermanas quedó viuda, se fue a vivir con mi padre. Aquí en San Sebastián, tengo a una pobre hermana casada con un carabinero, el cual tiene la desgracia de estar siempre enfermizo. Yo tengo ahora treinta y siete años y medio. Mi padre me hizo ir a la escuela y aprendí a leer y escribir, y aunque estaba bastante adelantado, después de la guerra me perfeccioné mucho más.
–¿Y qué empleo o qué oficio tenía V.?
–Empecé siendo aprendiz de litógrafo en casa de D. Bernardo Mendia, de Zumárraga, donde me crió. Después fui contratado por dos años a la casa de la señora viuda de Lizarbe, en Vitoria; pero nos ofrecieron a otros y a mí trabajo mejor en la fábrica de Oñativia e hijo, de Oñate, y allí nos fuimos. Esto sería no sé si el año 70 o el 71.
Al llegar el día 21 de abril del 72 los carlistas a Oñate, nos hicieron presos a mí y a otros amigos y nos dieron fusiles. ¡Claro está! –añadía sonriente– como yo no he sido nunca cobarde , en la mañana del 14 de Mayo nos avistamos en Mañaria, cerca de Durango, con las tropas liberales y yo fui uno de los que tuve que cargar, y estando en la refriega, recibí dos balazos y un bayonetazo.
Esto me sirvió para librarme de las garras carlistas, pues cuando curé en el hospital de Durango pude escaparme y me fui a Oñate a pedir puesto entre los voluntarios que mandaba el Sr. Amiama.
No vale la pena decir más sobre este particular, porque la historia que nos queda por contarle es muy extensa. Diré sólo que entré en el cuerpo de miqueletes el 1º de Agosto del 74 y pedí la licencia el día 30 de Enero de 1888, habiéndome sido concedida al día siguiente, 31 de Enero.
Al llegar a este punto, Vallejo, se detuvo y nos dijo:
–Hágame V. el favor de hacer constar que no fui expulsado del cuerpo, como se ha dicho, sino que pedí, y me fue concedida la licencia. Y la prueba es que me dieron los sobre alcances, que eran cincuenta y tantas pesetas. Vea V., pues, si fui expulsado. Si lo hubiera sido, no me hubieran pagado los alcances
Como militar he querido ser siempre honrado. He estado en infinidad de portazgos y nunca ha faltado un céntimo en mi recaudación. De otro modo no hubiera llegado a ser sargento segundo con grado de alférez.
Le prometo a V. rectificar ese error.
Cómo entablaron relación Vallejo y Manuela
–Bueno. Ahora tengo que volver a mis primeros pasos y suponga que no le desagradará a usted esto, puesto que me ha asegurado que quiere extensos detalles.
–De ninguna manera. Le escucho a usted.
–No sé si usted sabe que estoy casado y que mi mujer es de Elgoibar. Tengo cuatro hijos. De los cuales el mayor tiene 12; el cuarto también es un varón y la segunda y tercera niñas. Por ellos tengo pena de lo que he hecho –añadió– pasándose la mano por la frente y con visible emoción.
Mi mujer y mis hijos viven en Azcoitia y allí estaba yo cuando por un asunto por el que se me formó expediente, y en el cual intervino el Sr. Dorronsoro y el coronel Logendio, por cierto nada a favor mío, se me impusieron 15 días de castilla que los pasé en la Motta. Este asunto, como por otro que se me quitaron los galones por haberle roto la cabeza a un carlista de Mondragón, ya se los contaré más despacio. Son dos notas que tengo en mi hoja de servicios que me han dolido mucho, sobre todo la del expediente de Azcoitia, en la que, según me dijeron, carlistas como Dorronsoro y Sangarren influyeron contra mí y la Diputación y el coronel Logendio me condenaron sin oírme siquiera. En fin, como le digo, otro día hablaremos de eso.
–Como usted guste –le repliqué.
–Si, prefiero hablar de lo esencial. Pero por lo que veo, no va a ser posible que publique usted todo esto de una sola vez. Yo leía mucho EL GUIPUZCOANO y comprendo que no puede salir todo en un día.
–No le importe a usted, lo publicaremos en dos o tres días.
–Yo quisiera que todo esto se publicara para que lo lea todo el mundo, y hasta en el extranjero y en Madrid –añadió Vallejo con exaltación– para que se vea hasta donde llega un hombre que se deja avasallar y dominar por una mujer.
–Haré lo que pueda por complacerle.
–Salí el día 10 de Abril del 87 del castillo de la Motta, a cuyo comandante estoy muy agradecido, y fui a ver al coronel de miqueletes Sr. Logendio, mi jefe, a quien como buen militar que siempre fui, no le expuse ninguna queja por lo ocurrido. El coronel me destinó al puesto de Pasajes y me ordenó fuera a recoger el armamento que había dejado al constituirme prisionero en el castillo.
El 11 de Abril llegué de puesto a Pasajes, donde no llevé la familia porque no me era posible sufragar tales gastos. Allí continué largo tiempo.
El día que yo conocí a Manuela Antía fue el primero de Junio de 1887, y he aquí en que circunstancias.
Por la mañana, me encontré aquel día a un amigo. No recuerdo precisamente quien fuera; pero, creo que era uno que llamábamos Tizón. Ese amigo recuerdo que me dijo:”Basilio vamos a ver a la nueva estanquera, que hoy ha abierto el estanco”. “Vamos allá” –le dije. Y nos encaminamos al estanco, que ocupaba una tienda del piso bajo de la letra C, de la calle llamada de la Estación, por hallarse haciendo frente a esta.
Yo entré el primero y después de saludarla le pedí un paquetillo de 20 céntimos, que ella me sirvió diciéndome:
–“Es usted al primero que vendo tabaco en mi vida”. “Que sea con buena suerte” –le contesté.
Vallejo suspiró e hizo una pausa.
Mi compañero –añadió– compró un puro, y yo permanecí hablando con ella un rato, sobre la coincidencia de ser yo el primero que estrenaba su venta.
–La verdad es –prosiguió Vallejo– que aquel día, Manuela ni me agradó ni me desagradó, no me chocó ni llamó la atención tampoco.
Por la noche recuerdo que volví al estanco y estuve hablando con ella hasta que cerró el establecimiento. Ella me dijo cómo se llamaba y me anunció que era viuda de un amigo mío, cabo segundo que fue de miqueletes, llamado José María Aguirre. También le dije mi nombre, que ella dijo conocer por haberle oído a su difunto, y que sabía que era casado en Elgoibar y que tenía entonces tres hijos. Volví al día y a la noche siguiente, y empezaron nuestras relaciones, instándome ella para que fuera a vivir a su casa como pupilo. Yo le objeté que no podía porque no tenía dinero, ni me parecía bien, puesto que estaba casado, y esto lo censurarían mis jefes. Pero ella insistió tanto en los días siguientes, que después de haber pagado en la casa donde estaba a pupilo, al cobrar, el día 13 de Junio, me decidí, ya que tanto me instaba y me comprometía, y me fui a su casa, viviendo con ella maritalmente.
Al llegar a este punto, Vallejo se detuvo como ensimismado, y al notarlo le advertí:
–Sentiría que el trabajo que se está usted imponiendo para satisfacer mis deseos, le cansase o le molestase.
–De ninguna manera. Al contrario, me ha hecho V. un favor al venir, porque, prefiero encontrarme aquí con V., que sólo en la celda.
–Supongo que los recuerdos que evoca le desagradarán.
–No, señor, no. Esta, mañana he declarado tan tranquilo o más que ahora… Estoy decidido a todo –añadió.
Vallejo se llevó la mano a su frente, con un movimiento nervioso.
De repente, y como asaltado por una idea fija, siguiendo su nervioso cuerpo, dijo:
–Dígame V. ¿cuántas puñaladas la he dado?
–No recuerdo –le contestamos, para alejar la conversación de ese punto, que parecía absorber toda su atención.
–¡Vaya! como periodista, sabe V. mejor que yo esas cosas.
–Vagamente… Creo que son siete las puñaladas que V. le dio.
–No sé…Yo me cegué… No sabía lo que hacía…
Vallejo agitaba sus manos vivamente, su semblante se hallaba lleno de sudor, su cabello, desgreñado por las veces que su mano nerviosa pasara por su cabeza. Sus ojos presentaban ese color vidrioso que anuncia el llanto. Sin embargo, no vertió lágrima alguna. Se veía que aquel hombre, allá en lo profundo de su conciencia, sentía, por más que no quería demostrarlo y que se decía tranquilo.
–¿Ha muerto? –dijo– pronunciando esta frase rápidamente.
–Creo que sí.
–Cuando un periodista dice “creo que sí” es que es ya seguro. Demasiado lo se yo… Es claro… siete puñaladas… yo no tenía intención.
–En fin –añadió después de una pausa– voy a contarle a V. cómo ha sucedido lo del domingo… Al fin al cabo yo he declarado toda la verdad.
Y fijándose en que lo mirábamos con una comisión que no podíamos ocultar, exclamó sonriéndose:
–Ah, ya verá V. cómo mi causa no dura tanto como la de Higinia.
Después de encender otro cigarro, Vallejo, sin titubear, con una precisión increíble, recordándose de todas las fechas y de todos los sucesos, prosiguió de esta suerte:
-Yo le pagaba religiosamente seis reales diarios como en la casa donde anteriormente estaba. Seguí en su casa hasta el día 12 de Agosto del 87 en que fui destinado por mis jefes a la inspección de Behobia.
Como al estar allí tenía un poco más de dinero, y no había enviado un cuarto a mi mujer desde que me fui a vivir con Manuela, desde allí le mandé una pequeña cantidad y unos pañuelos. Esta fue, creo, la última vez que le envié dinero, en lo que comprendo que hice mal, pues yo debía haber continuado enviándolo. En fin, ya está hecho…
Estuve en Behovia hasta el 27 del mismo mes, viniendo lo0s días festivos a Pasajes a verla y a mudarme, hasta Noviembre del 87 en que fui destinado a la cadena de Inchinoa, en Zumárraga.
Estuve allí, teniendo carta suya dos veces por semana y a veces telegramas. En estas cartas, siempre me decía que tomara la licencia y me fuera a vivir con ella definitivamente, pues con su trabajo y el mío viviríamos bien.
Lo cierto es –continuó Vallejo, después de una pausa– que aquella mujer me tenía absolutamente dominado y avasallado, y era tal la fuerza que tenía sobre mí, que muchas veces pensé pedir la licencia para irme a vivir con ella.
Pero, a pesar de todo, yo comprendía que hacía un mala acción en abandonar a mi mujer y mis hijos; ella, por el contrario, me decía que mi mujer estaba dominada por los curas y que era mala, y siempre me aconsejaba que no pensara en ella ni le mandase dinero, porque tenía protectores.
Yo estaba tan dominado y apasionado por la Manuela…. Yo no sé lo que me había dado aquella mujer para eso… que no podía permanecer sin verla, y habiéndome escrito ella que fuera a su lado a pasar los días de navidad, solicité el permiso.
Hubo de enterare mi mujer de mis relaciones con Manuela, pues ya eran públicas y mis compañeros las conocían, y viendo al capitán D. Antonio Arnao, puso en su conocimiento el estado en que yo la había abandonado (estaba encinta). El capitán dispuso entonces que no me concediesen el permiso que tenía solicitado.
Recuerdo que fue el teniente D. José Zuloaga, de punto entonces y ahora en Beasain, el que me comunicó la orden en que se me negaba el permiso. Pero yo, en vista de esto, frecuentaba muy a menudo la casa de la Manuela, sin permiso de mis superiores. Para ello salía por la tarde y volvía por la noche, de modo que casi puede decirse que no abandonaba el servicio; únicamente faltaba un par de horas, en las que me reemplazaba el miquelete que estaba a mis órdenes. Verdad es que reconozco, como militar de corazón que he sido, que faltaba a mi deber, si bien mi falta parecía no tener importancia, porque nuestro reglamento manda que uno duerma doce horas y durante estas el otro vigila. Además, las clases pueden escoger para vigilar las horas que les convengan.
Este individuo conoce perfectamente –añadió– la correspondencia que yo tenía con ella, porque siempre lo sabía.
–¿Recuerda V. cómo se llama?
–Como es miquelete nuevo, de después de la guerra, no recuerdo su nombre, pero ahora está de punto en Beasain.
–¿Leían ustedes las cartas juntos?
–No, yo no le leía nunca cartas de mujeres, hablábamos mucho de ella y de mis asuntos. Conocía mis relaciones con ella porque me tenía cuenta que lo supiera, para si me necesitaban los jefes que supiera donde estaba.
También conocía mis relaciones con Manuela el teniente Zuloaga, y la prueba es que varias veces me advirtió que el día que me cogiera daría parte.
Y así pasó. Sería próximamente el 19 de Enero del 88, cuando al regresar yo por la tarde de Pasajes, me esperaba el teniente en la estación de Beasain, y al hacerme él reconvenciones, yo le dije: ”¿Qué quiere usted. Esa mujer me tiene loco y no puedo pasar sin verla. ¿Dlce V. que me va a dar la licencia? Mejor será”
Dio, con efecto, parte al coronel Logendio, y este, para evitar mis relaciones con Manuela, me destinó al puesto del monte Uli, arriba de Lizarza. Al entregarme el teniente la orden, el día 27 de Enero del 88, le contesté: “No sé si iré a allí. Manuela no querrá”
El 28 fui a Tolosa y pedí permiso al capitán Arnao, para venir a San Sebastián. Vine y fuíme a ver al coronel Logendio, manifestándole mi intención de marcharme del cuerpo a causa de la Manuela, que así lo quería. Presento en efecto mi dimisión el día 30, y el día 31 de Enero se me admitió y se me pagaron mis alcances. Vea V. como vino mi licencia y diga V. alto que no me echaron del cuerpo.
El uniforme de miquelete lo he llevado catorce años y medio, esto es, hasta hace dieciocho meses, y no creo que lo haya manchado mientras lo he llevado. He conquistado, y lo digo con orgullo, mis galones de sargento con grado de alférez, con mi sangre.
–Descanse V. un poco –le dijimos.
–¡Ca! No señor, no estoy cansado. Voy a contarle a V. todo, porque así vendrá la sentencia antes que a esa Higinia Balaguer, como le he dicho a V. antes.
–Bueno, como V. quiera.
–Pues siga V. escribiendo… Recibida la licencia, marché aquel mismo día después de dejar el armamento, y cuando llegué a casa de la Manuela, ella, muy contenta, me ayudó a quitarme el uniforme de miquelete que aquel día llevé por última vez en mi vida.
Vallejo encendió otro cigarro y prosiguió:
–Ahora es menester que le de cuenta a V. de cómo estaba yo interesado en su casa y del modo como vivíamos.
–Le escucho a V. atentamente.
–¿Saldrá todo en EL GUIPUZCOANO? Porque yo quiero justificar ciertas cosas
–Se lo prometo a V.
–Bueno… Por la influencia de D. Fermín Machimbarrena, Manuela, como viuda de un sargento de miqueletes, obtuvo un estanco. Pero ella cedió sus derechos, un 1º de Mayo de 1888 a Simón Ostolaza, juez municipal de Ancho y dueño del Café de la Perla de aquel punto. Pero en este mismo mes, Manuela se entendió con D. Luis Camionge que tenía allí alquilado un local y entonces puso el estanco por su cuenta el día 1º de Junio, y como ya dije, yo fui el primero a quien vendió en dicho día el primer paquete de cigarrillos. ¡Ojalá no hubiera entrado nunca!
Manuela para poner el estanco, había hecho un contrato por doce años con D. Luis Camionge, un señor francés que fue director de la fábrica de petróleo de Pasajes. La escritura se hizo en casa del señor Aritmendi. Mr. Camionge daba a la Manuela seis reales diarios, luz, leña y casa, y ella se encargaba de la venta de las telas y otros efectos que había en la tienda y le abonaba la utilidad de todo, incluso de los beneficios del tabaco y sellos. Ella no podía introducir ninguna clase de género para la venta sin su permiso.
Fuíme, pues a vivir maritalmente con ella el día 31 de Enero del 88, y le dí algún dinero, quedando en que trabajaríamos los dos y viviríamos de lo que ambos ganáramos, acordando también que a los dos años nos estableceríamos por nuestra cuenta.
Así vivíamos. La niña de once años, que tenía iba a la escuela, yo me ocupaba de otras cosas distintas. Iba por corderos a Villafranca y a otros mercados y lo que ganaba se lo entregaba, así como yo cogía el dinero que necesitaba del cajón o de la cómoda, pues siempre el dinero estaba a disposición de los dos.
Teníamos bastante parroquia de obreros que venían a beber aguardiente o vino, y entonces pensé yo en vender por mi cuenta el aguardiente. Escribí a D. Victoriano Echevarria de Olazagutía, en Navarra, pidiéndole aguardiente, y me mandó. Desde entonces todos los meses consumíamos dos barriles de aguardiente anisado, de 3 o 4 cántaras y para ganar más, yo pasaba uno de los barriles de contrabando. Ganaba de 20 a 25 pesetas en cada uno de los barriles, y este dinero lo tenía yo siempre aparte.
Pronto empezaron los desacuerdos. La pobre niña, acostumbrada a muchos mimos, era objeto de frecuentes disputas y también era causa de estas el hecho de que la Manuela después de haberme pedido 1.000 reales que yo le di en Febrero, y aquí tiene V. el recibo (y nos lo enseñó), sacaba dinero del cajón común y se lo llevaba para ponerlo en la Caja de Ahorros a nombre suyo o de la niña. Esto me irritaba y no me gustaba, pues yo no era gastador y aquella falta de confianza no me agradaba.
El día 6 de Setiembre del 88, había 300 pesetas en el cajón. Las quiso coger para llevarlas a la Caja de Ahorros, y como yo me apercibí, cogí el saco en que estaban y lo escondí bajo unos papeles. Reñimos mucho, y entonces me marché. Cuando volví a cenar, el guardia Martín, a quien ella me delató como autor de robo de 300 pesetas, me hizo preso en la cárcel de Alza y luego en la de esta ciudad. Pero ella misma vino a ver al juez y le dijo que era cierto el robo, y fui puesto en libertad.
Enojado de su conducta conmigo, fui a casa cuando estuve libre; cogí el baúl y dinero y me fui a Hendaya. Avistéme allí con un tal Venancio Cendoya, contratista de emigrantes para Buenos Aires y le pagué 45 duros del pasaje. Pero se enteró Manuela e inmediatamente vino a Hendaya; me encontró en el camino y se puso de rodillas llorando para que no me fuese y volviese con ella. Me dio lástima y le pedí que para alejar todo motivo de disputa, enviase a su hija a Zumaya con sus parientes. Ella me prometió hacerlo, y me quedé, aunque Cendoya no me devolvió más que 125 pesetas.
Vivíamos nuevamente unidos. El día 3 de Marzo último, faltaron del cajón 300 pesetas y esto me enfureció. Al oír nuestra disputa, bajó una vecina del piso primero, llamada Micaela, y trató de poner paz entre nosotros. Ella me confesó que las había guardado y traído a San Sebastián, y yo, comprendiendo que así no podríamos vivir, pensé en separarme de ella, por lo menos durante un tiempo, y me marché de su casa.
–¿Y dónde fue V.?
–Fuíme a Bilbao, llevándome sesenta pesetas, y allí estuve trabajando.
–¿En qué se ocupaba V. y dónde?
–Cuando llegué a Bilbao estuve unos ocho días sin trabajar. El día 12 encontré trabajo en los astilleros de los señores Rivas y Palmer; entonces abandoné la posada de Juan Navarro, frente a la estación de Achuri y me fui a Sestao, donde vivía en casa de Antonio Galdiano, calle de Rivas núm. 22, tienda, y trabajé hasta el día 18 en los astilleros.
–¿Y volvió V. a Pasajes alguna vez?
–Si, señor. Como me fui llevándome sólo dos trajes, me puse en camino el 18 de Marzo para Pasajes, con objeto de venir a buscar más ropas, pidiendo para ello permiso. Vine a Pasajes y en Azcoitia ví a mi hijo y a mi hija mayo, quienes comieron conmigo en la posada donde para el coche. Les prometí alguna cosa para mi vuelta y les señalé el día en que regresaría para que vinieran a verme. Mi mujer no hizo nada por verme, ni yo tampoco por verla a ella.
Llegué a Pasajes, donde Manuela me recibió bien, y como yo le hablé de la pena que me dieron mis hijos, ella se enfadó y volvió a decirme que los curas de Azcoitia tenían dominada a mi mujer. Comprendiendo yo que no debía continuar viviendo con ella, me marché de nuevo el día 21 de Marzo, aún cuando el trabajo a que me dedicaba era muy penoso, llevándome mi baúl y todas mis ropas.
A mi paso por Azcoitia, no acudieron mis hijos como les había dicho que lo hicieran, y yo supuse que mi mujer no lo consentía. De todos modos, dejé tres duros y una docena de naranjas a un amigo, para que se los diera, ya que se lo había prometido.
En Bilbao, volví a trabajar a las órdenes del primer capataz D. Carlos Munich en los astilleros. El trabajo era tan penoso que sufría yo mucho, y no podía yo menos de considerar que hice mal en abandonar la carrera de las armas, instigado por la Manuela. Esta, ya no me escribía, y yo padecía mucho moralmente por mi precaria situación.
La mala gente que hay ocupada en los astilleros y en Sestao, me iba echando a perder; y yo, temiendo que me convirtiera en un pillo, escribí a Mr. Camionge, quien me había prometido buscarme un empleo.
El día 6 de Abril dejé el penoso trabajo de peón de los astilleros, donde trabajamos de seis a seis, porque encontré empleo al servicio del rematante de arbitrios de la carne, de Sestao, que se llama D. Paulino López; pero mi situación no mejoró por eso, pues las tareas estas me obligaban a sostener frecuentes disputas y además me buscaba para proponerme siempre negocios fuera.
En esta situación, abandonado de todos, y sobre todo por ella, no teniendo recursos suficientes para atender a mi subsistencia, escribí a Mr. Camionge y le remití el recibo de mil reales para que se los reclamara a Manuela. Me contestó diciéndome que ella no quería pagarme y que no me conocía ya para nada.
Esta contestación me disgustó; pero a pesar de ello, seguí trabajando hasta que a mediados de Junio, recibí una carta de Mr. Camionge, la cual entregué el otro día al juez de Alza, en la que me decía que podía emplearme en Nanclares con el contratista de las obras del balneario Mr. Bush, dándome diez reales diarios y nombrándome también guardia de noche de dichas obras si me portaba bien.
Además, añadía que la Manuela no le entregaba las cuentas con la lealtad necesaria y terminado ya el contrato, quería liquidar con ella y se alegraría de que estuviese presente para zanjar las dificultades, pues no estaba dispuesto a consentir que no se cumpliera lealmente con él, ya que la deuda subía a más de 800 pesetas.
L. DELATTE
(Continuará)
Angel González Machain, julio 1972
Colaboración para prensa o para programa de fiestas, sin localizar.
Fotocopia de once folios mecanografiados. Lectura muy difícil.
Con motivo de las tan queridas fiestas de San Fermín, en nuestro txoko anchotarra, aprovecho la ocasión que me brinda mi amigo, el decano corresponsal de Prensa local, el bueno de Pepe Valverde, para exprimir mi ya un tanto cansada memoria, y para evocar recuerdos muy pretéritos de mi también lejana juventud.
Es muy posible que mi memoria no me sea leal, todo lo fiel que yo quisiera, y cabe la posibilidad de que existan algunos errores, tanto de nombres y apellidos como de cronología, pero creo y espero que subsanaréis con vuestro buen criterio mis erratas, ya que mi propósito, al complacer a Pepe, es el de tratar de pasar la película de lo que fue el barrio de Ancho en sus albores, para añoranza de los viejos y natural curiosidad de los jóvenes anchotarras.
Un abrazo,
Angelín
Y, allá va:
Cuatro cosas tiene Pasajes
que no las tiene San Sebastian:
Paco el cartero
la burra de Xantus
Goito el ciego
y el Café Naval.
Música y letra del inolvidable ciego Goito, Gregorio Martínez.
Son las casamatas de artillería que en su tiempo sirvieron para la defensa de la entrada del Puerto de Pasajes, a unos metros solamente para arriba del caserío Istillu, el lugar más idóneo para nuestras correrías, un tanto por lo que para nosotros representaban de fantástico y misterioso estos lugares guerreros, como también, por lo histórico, al saber que en aquellos parajes, junto al caserío, existió un astillero donde se construyeron algunos barcos de la Escuadra Invencible. Este […].
En estos lugares nos encontramos con Motxo (Adrés Martínez Ledesma), Martín Zabala y yo, haciendo recuento de las manzanas que habíamos “pispado” en el caserío Esnabide.
A Martín Zabala le llamamos Pelín por su cabellera color de zanahoria.
¿Cuántas tienes tú Pelín? Seis de libra, contesta.
Yo dos, dice Motxo, pero “quetxas”. Pues bien; con las cuatro “txalacas” mías, hacen doce. Nos toca a cuatro.
Bajamos por la Cuesta del Mineral con nuestro botín y pasamos delante de la fábrica de harina de Ugalde y Cía, y llegamos frente a la casa del caminero, Sr. Pedrosa, padre de los famosos modelistas Juan y Germán. Seguimos delante de las casas de Cámara donde viven, entre otros, el Sillero, Sr. Aguinaga; el Sargento de Miqueletes Sr. Berasategui; el también Miquelete Sr. Urtasun, padre de nuestro muy buen amigo Evaristo; los Otero; el matrimonio Muñoz Regueiro, padres de nuestros amigos Paco, Luis y Enrique. Vemos al sastre Puértolas, en la puerta de su establecimiento, hablando con un, suponemos, cliente. Me fijo que D. Manuel Marfull, mi maestro de dibujo, viene por la acera, pero me escondo. Tenía la “piperra” sobre mi conciencia y no la quería tener sobre mis huesos. Pasé agachándome junto a la terraza. Peligro salvado.
Desde el puente sobre la ría “Marea Alta”, contemplamos toda la Calle del Muelle con su famosa grúa al fondo, y más al fondo todavía, el puente del tranvía de la frontera.
Las “Diez Casas” la constituyen una manzana (de casas), cuyas fachadas dan a la Calle Mayor, Cristina Brunetti, Magdalena y a ésta de la Calle del Muelle, junto a la que nos encontramos. “¡Adiós!”, nos dice Mait[…] desde el tranvía que va en dirección a Rentería. “¡A la tarde entrenamiento!”, nos grita.
En esta calle, en la esquina, la imprenta de las hermanas Bermejillo; la sastrería de Cortés; la zapatería de Roldán, padre de nuestro buen amigo Paco, el cartero del cantar que encabezan estas líneas; D. Félix Echenique, que me salvó la vida un día en que bañándonos me tiré con corchos desde el puente del tranvía, y claro está, se rompieron, no los corchos, pero si la cuerda. Yo no sabía nadar. Me salvó. Gracias.
Un poco más adelante el […]este (Sociedad la Veneciana). Era de carácter recreativa, donde muchos anchotarras, entre ellos mi padre, daban representaciones teatrales, cine, bailes, para los familiares. El nombre degeneró en “el Venecia”.
Seguimos por la Calle Mayor. En la fachada de las Diez Casas que da a esta calle está la ya citada imprenta de las Hermanas Bermejillo y en esquina opuesta la taberna de Pedro Beltxa.
Seguimos andando por frente al solar de García y llegamos a la casa de Sarasua, con su tienda de Zapatería, a cuyo frente está Dominguín, y al cruzar la calle de San Sebastián… ¡Cuidado! ¡Burro! ¡Pues no te fastidia! Por muy poco no nos ha pillado con su carro de mulas. ¿Quién es? Quien va a ser, Campino, dice Motxo.
En la esquina (tienda de la esquina), está como siempre, Pepe, el de los periódicos, hablando con Pincho el maquinista de la grúa del puerto, con su correspondiente y tradicional ramita en la boca, de donde procede su apodo. La tienda es del Sr. Arregui y en el primer piso de dicha casa vivieron mis abuelos en algún tiempo que no conocí, pero mi madre me cuenta que solía pescar desde el balcón del patio, y que además tenían patos que algunas veces se les escapaban hasta Averneta. Solía pescar en lo que actualmente es el Patio de la Cochera. En el bajo de la casa está la sidrería de Pepe Txiki.
Siguiendo, el Bar Berdasco, propiedad de D. Rafael Berdasco, padre de mis amigos Pepe, Luis, Manolo, Marichu y Gregorio.
Más adelante está el establecimiento de la Sra. Vda. de Beldarrain, en cuyo bajo estuvo el local del Pasayako Lagun Ederrak.
Sigue la peluquería de Julián Leunda, Minuto, y después el establecimiento y estanco de Unanue.
Rematando esta fachada a la Calle Mayor y en la esquina con la Calle Don Fermín de Lasala, la carnicería de D. Fidel Sancho, cuyo descendiente es el siempre simpático Joxe Errexil. En el piso primero viven los señores de Valverde, y en el segundo los señores de Arbona, Viles, etc…
Nos tropezamos con Antxon Mokollo (D. Antonio Aspiazu), padre de la Sta. Ester, profesora de piano, el cual nos dice “¡Voy a Papin!”, porque me ha dicho Juanito Mitxeri que va a empezar una sidra […].
En la esquina entre las Calles Mayor y D. Fermín de Lasala está la caseta de venta de verduras de la Sra. Vda. De Labarta, La Rubia, madre de nuestros amigos Amadeo, Pepe, Valentina y Balvina.
En los barracones que hay a continuación está la zapatería de Fermín el Zapatero (D. Fermín Bueno), padre de nuestro siempre querido Paco Bueno; la tienda de la Catalina, a continuación. Catalina se lleva muy bien con La Rubia a pesar de ser competidoras con las verduras. ¡Son muy buenas las dos!
En la casa contigua (¡cuidado el tranvía!) a los barracones, la farmacia de Lasagabaster, D. Pedro. Esta farmacia, tengo alguna idea que fue anteriormente de Salgado. Ahora está como boticario D. Vicente, siempre servicial y bueno (¡cómo le hacemos la pelotilla por si nos tiene que curar alguna de las tantas pedradas, que en la guerra contra los de Buena Vista, nos obsequian algunas veces!); es nuestro hospital de urgencia. ¡Gracias a D. Vicente!
En el bajo de la farmacia existió, (no he conocido) la primera iglesia del barrio de Ancho, donde algunas veces daba misa el padre Lanchón, de la comunidad que está en San Juan. A este padre sí lo conocí. En el primer piso vivió D. Constantino Echarri, alcalde de Pasajes. Sus hijas Conchita y Rita muy simpáticas ambas.
Continuando en dirección a San Sebastián, la tienda de la Sra.Vda. de Zabala con sus hijos, amigos nuestros, Maria Luisa, León, Nicolás, Gloria y Pelín, nuestro inefable amigo de correrías. Encima, en el piso, las oficinas de La Luz, regentadas por el Sr. Guezala.
En la siguiente casa, creo que es propiedad del Sr. Imaz, el Banco Guipuzcoano, hace poco, porque antes estuvo una carnicería. En el segundo piso hubo un conato de Casino.
Continúa la casa de la Panadería Vieja, propiedad, creo también, del Sr. Imaz. La Panadería Vieja de D. José Martínez, con su esposa Dª. Guadalupe Ledesma y sus hijos Valentín, Martina, Angelita, Andrés (Motxo, Paquito (Cacatx), Marichu, Pepe y Lupe. Llevan un negocio muy próspero, muy bien ayudados por el […].
Sigue en el turno la casa de Nolla [lectura difícil], tienda de ropas y chucherías de señoras, siendo el mencionado señor oriundo catalán. Este señor tenía las más diferentes figuras, tenía una cantidad enorme de ellas y en su testamento dejó un legado en el cual dejaba un bastón y un puro para todo aquel que asistiese a su entierro (mayores, se entiende). Su hija Pepita, es una catamañanas [sic] con su carácter alegre y dicharachero, así como muy guapa.
En el piso primero de esta casa viven mis abuelos maternos, Francisco Machain y Teresa Oruezabal, con mis tíos Ángel y Gloria. Esta es telefonista de la Central de Buena Vista. En las bodegas, debajo del bajo está la peluquería de la Sra. Vda. De Ernesto Tizón.
Siguiendo nos encontramos con la casa del Alpargatero, siendo la peluquería de Gregorio el primer establecimiento de esta fachada, continuando la taberna de José Alpargatero (no recuerdo el apellido). En los bajos tenía la sidrería.
Mira Motxo, Tornazos y Medina discutiendo como siempre, parece que se comen, pero no pasa nada. Son un par de buenazos, pero genio… ¡tienen! Viene detrás de ellos, bajando de Buena Vista, Dorronsoro el Miquelete (Garrafion).
La casa de la esquina es de D. León Igarzabal, cuya casa tiene una tienda en la misma esquina. En esta tienda suelen tener en unos cajones silos las legumbres, muy bien preparadas y limpias. Nuestro placer cuando vamos a la tienda es coger puñados de una caja y los vertemos en las otras, mezclándolas. Sus hijas Marichu, Aúrea y otra que no recuerdo el nombre, nos solían armar buenas trapatiestas. Miguel José, el hijo, era de los nuestros, y se entretenía como nosotros.
Seguimos andando y a nuestra derecha está el bar del Kaiser (Sr. Oyarzabal), y en el mostrador, Txitxili.
A la izquierda está la carnicería de Roque Alday, José Trapux, y enfrente, en la otra acera, está el estanco de la Isabel. Frente de este estanco está la fachada de los almacenes de Imaz, donde hay una puerta en cuyo lugar vemos a Gregorio Kinter y Gagarrin. Claro, no llega el carro para llevar aceite a la estación. Están nerviosos.
En el lado de Alza, la casa que en el bajo tiene la escuela la señorita Jesusa Salgado, hermana de Julio Salgado Boticas. Arriba viven los hermanos Velasco. En la casa colindante, que creo que es de los propietarios del […] este señor especialista en el forrado de garrafones.
Enfrente de esta casa está otra, que no se de quién es; en el bajo está el Café Royalty, y en los pisos superiores viven las familias de Zala y Trecu. Los Zalas son muy conocidos por futbolistas y músicos. La familia Trecu, con Dª Justa la Coja, Juanita, Txatur, hijas de la anterior. Muy buenas personas todas ellas, Zalas y Trecu.
Desde este lugar veo la fachada posterior de la fábrica de Discos Pathé y el caserío Escalantegui.
Más adelante está la casa de las Monjas (donde luego fue el Bar del Molinero, Sr. Galardi)
Ahora me acuerdo que tenemos que volver a la calle Magdalena, ya que tengo un recado para la de Potxono, que me ha dado mi madre.
Estamos en la calle Magdalena; en esta calle el día de la onomástica de la Santa, o sea Santa Magdalena, toca el txistu Xantus y hay “baile a lo suelto” hasta la hora del Angelus.
Nos encontramos con Goito el Ciego, el del cantar, que va con su cabra Tximina y su perro, a pastar al camino de San Marcos.
Entrando en la calle y a la izquierda, está el almacén de aceite y cafés Imaz, y a continuación la casa donde dicen que nací yo, en el segundo piso. En el segundo piso vive el pimentonero y la Sra. de Torres, el Huiro, etc. Y en el bajo esta instalado el Centro Obrero. En la casa lindante está el Café Naval de D. Manuel Lores […], padre de nuestros amigos Jaime y Pepita.
“¡Qué casualidad!”, me dice Motxo, “¡No suena el organillo de manubrio!” “Claro”, contesta Pelín, ayer unos yonis lo descompusieron y casi se lo llevan; pero ya han llamado a Txirinchinchín.
En el piso primero viven los de Amiama, Motxono (aquí traigo el recado), Salgado, Cabezón, etc.
Vemos de frente la otra acera, que comienza con el Bar Royalty de los señores de Miguélez, y a continuación la tienda de Berroa, seguida de la carnicería de Zubiri, y la casa Inchaurrondo, donde vemos a nuestro amigo Fermín, que está muy “negro” porque su padre no le deja salir. Pasa a nuestro lado Teodosio Viñaspre, El Buzo, más campante que el Cid.
Nos acercamos a la encrucijada entre las calles Magdalena y Fermín de Lasala […] que pululan por aquellos andurriales.
En la fachada de la izquierda de la calle D. Fermín de Lasala vemos los talleres de tonelería de Zabala, y a la derecha el taller de carpintería de D. Bibiano Artola.
Estando parados en esta encrucijada, vemos desde allí la entrada principal de Discos Pathé; la licorera de D. Constantino Echarri y el improvisado campo de fútbol, en la campa frente a “Discos”.
Seguimos por la calle Magdalena, y a nuestra izquierda, y junto a la carpintería de Artola, está el taller eléctrico de Matute; y en el bajo de este taller las cuadras de los bueyes de Jangoicua.
En el resto de la calle a nuestra derecha, frente a la estación del “Topo” hay un solar. En la izquierda (caminamos en dirección a la Marea Alta), el Patio de la Cochera, lugar este ideal para nuestras barrabasadas. Lo puede decir D. Pedro Landa, que tiene sus almacenes de albañilería; con los tablones de Landa, los días que hay inundación, solemos hacer regatas… y luego cross. A este patio dan las fachadas de la cervecería de D. Vicente Cortajarena, las sidrerías del Campanero y Badiola, las bodegas de la taberna de Beldarrain y Bordazar y… otra sidrería, la de Pepe Txiki.
En este patio se suelen celebrar las becerradas anuales, por fiestas. El cierre de la misma se hace por medio de bocoyes cedidos por Otaegui Hnos., que además cooperaban llevándolos desde el almacén a la plaza y colocándolos. ¡Cuánto sudan Patxi y Pedro! Pero no menos Malacatones. En la parte superior de los bocoyes se colocaban tablones atravesados, éstos cedidos por Landa, Turquety y Xumai. En la esquina había un quiosko de Trifón Berroa, y lo cedía, sólo para poner, los días de becerrada, el cartel de “NO HAY BILLETES”. Claro, eran gratis las demostraciones del buen toreo de Machaco, Chucho, Ceballos, Machain (Angel) y de Veneno. Minuto era puntillero desde la casa de Berdasco, siendo Roque Alday el que apuntillaba de verdad.
Solía generalmente correr la llave Jotxe Errexil en el caballo de D. Fidel Sancho. Las mulillas eran cedidas por Cortajarena el cervecero y por la casa Dalmases, fábrica de licores de Buena Vista, haciendo una pareja ideal ambos caballos. Digo “solían” porque hace ya dos años que no se celebran. Dicen que no hay pasta. Bien, será verdad […].
Cruzamos la calle de San Sebastián y a nuestra izquierda la casa de la Panadería Nueva y a la derecha los almacenes de vino de Otaegui Hnos. Seguimos andando y a continuación del almacén de vinos hay un solar hasta llegar al taller de Maya y Rogi, calderería. A continuación de la Panadería Nueva, en la otra acera y hasta la calle Cristina Bruneti, es un solar de la Sra.Vda. de García, madre de nuestros amigos Olegario, Miguelón y sus hermanas (cuyo nombre no recuerdo).
Nos encontramos en las Diez Casas, en la fachada de la calle Magdalena, donde viven Penka y su familia, La Catalina, Campino, la familia Zabaleta (grandes pelotaris Manuel y Joxe), Paco Viles y otros. Al frente de esta mano de la calle hay un solar que llega de la calle Cristina Bruneti hasta el Venecia. A continuación ¡la grúa de nuestros pecados! en la orilla de la Marea Alta.
“¡Mira Motxo, el carro de Garrote. Vamos a montarnos!”. Nos subimos en la parte de atrás. Nos ve Garrote, pero es igual, es el mayor amigo de todos los chavales. Llegamos hasta la taberna de Pedro Beltza, ya que tienen que descargar unos garrafones, y se supone, que “a soplar”.
“Me han dicho que están rellenando para hacer el campo de fútbol cerca de Averneta”, le digo a Pelín. “He visto que están montando vagonetas desde la cantera”, contesta. “¡Vamos a ver!”, dice Motxo. Pues andando hasta Averneta.
La carpintería de Joxe Mari El Kuku está en la fachada de las Diez Casas, y vemos al bueno de Joxe Mari discutiendo con la Joxepa, su mujer, ¡allá ellos!, ya sabemos cómo las gasta.
A Joxe Mari el pueblo de Pasajes le debe el agradecimiento por la cantidad sin número de salvamento de chavales, hechos por este señor en la Marea Alta.
En los pisos sobre la carpintería de Joxe Mari vive la familia de D. Policarpo Abalia, siendo sus hijos Ricardo, Joaquín y Félix. Este Félix es mi íntimo amigo. Serio, bueno, servicial y sincero. Vive también la familia Sinisterra, y son condiscípulos míos Pepe Txirrinus y Valentín.
La tienda de la familia Dallo (Vda. de) está continuación, siendo […] la Calderería de Maya y Rogi y en el solar de la izquierda, dice Motxo, que Otaegui va a edificar.
Pasamos bajo el puente de la frontera y a nuestra derecha está la casa de Joxe el Alpargatero, que tiene sidrería en el bajo; una de las fachadas de esta casa es la que hace pared izquierda del frontón. En dicha casa viven mis amigos Félix Rodriguez Máquinas, como también las familias Achucarro, Conde, Puértolas y el inefable Taquito.
Continúa la fachada posterior del frontón, con su puertecita que da acceso al mismo a toda la chavalería de la escuela Viteri, que está lindando a nuestra aula, precisamente. Vemos en este momento que D. Antolín Muelas, nuestro maestro, está hablando con la Sta. Polpol. Dicen que nos va a regalar un balón. ¡Aupa!
A nuestra izquierda todo es solar, hasta las casas Baratas. Sigamos adelante.
Después de la escuela Viteri está el paso al sotechado, donde cuando llueve nos cobijamos, en el recreo. Pero me parece que por muy poco tiempo, ya que dicen que van a poner el mercado. El sotechado está adosado a la fachada lateral de la Iglesia y por lo tanto nos encontramos en la posterior, donde Xumaya está empezando con la casa cural.
En frente donde nos encontramos están las Casas Baratas, con la alpargatería de Apezteguia. En estas casas viven las familias de Arturo Bautista, Puértolas el sastre, la hija de Berroa, casada, y Crespo. Antonio, Manolo y Tximina son también de nuestra cuerda.
Casi adosada a la fachada lateral derecha de la Iglesia y con una anchura aproximada de unos ochenta metros, hay una ureona [sic], (lago), pero sin cisnes y sí una cantidad enorme de porquerías… y ratas. “¡Que te parece, Motxo, rellenando esto el día de mañana, vaya alameda y mercado que se podía hacer!”
Sí, ha oído que se va a rellenar… pero ¿cuándo? Pero tener en cuenta […] ya se ha empezado. […] está rellenando las marismas […] de Molinao, donde antes había un puente de madera […]
[…] el Cojo, Esteban y Miguel. Pepe era mutilado de una pierna, que la tenía “de palo”, pero… ¡Vaya tío bailando a lo suelto, cuando para girar lo hacía sobre el eje de la pata!
Siguiendo esta dirección nos encontramos con la casa del Chimbo, del Sr. Sanz, y luego la de Garibaldi.
Txirintxintxin, el curalotodo de los hogares anchotarras, blanquea, es carpintero, arregla relojes, sierra leña, jergones, colchones… y nos dice, al encontrarnos, que su verdadera especialidad es el blanqueo, porque tiene una caña muy larga… se comprende ¡es tan pequeño y contraecho!… Pues, duro con la caña.
No llegamos al caserío de Chapas, pero vemos a los hermanos Elías, Ignacio y Paquito que están ayudando al bueno de Martín Chapas, su padre, a limpiar unas barricas.
Damos la vuelta, y es la taberna de Averneta la que está frente a nosotros. Al costado la sidrería donde vemos a Joxe Padre, Antonio, Julián Elizalde, Potxono y Antxon Mokollo. Este hace una etapa antes de llegar a Papin. Siguiendo por esta mano está la casa del Sastre, así denominada no sé por qué, que forma esquina con la cuesta de subida a Alza.
En la otra acera del frente está la llamada casa del Chimbo, con su tienda en el bajo; es del Sr. Sanz, oriundo catalán.
En el callejón que forma con la casa del frente está la chatarrería del Sr. Lafourcade, siendo sus hijos Bernard (gran corredor pedrestre), y Luis, conductor de uno de los carros de la flota de Campino.
Siguiendo calle adelante se encuentra el bar de Antonio ¿?, la imprenta de la Sra. Vda de Ribate y un poco más adelante el estanco de Zubi[…], donde al mismo tiempo es tienda de comestibles.
Hemos llegado a la calle Rentería, donde al fondo de la misma, está la tienda de […], la cuadra de Fermín Sancho (Garrote) […] siguiendo por el mismo lado los talleres de D. José Mendia, y más adelante los tallares mecánicos de Dam[…].
[…]
Bordeando la charca o lago anteriormente descrito, llegamos frente a la Iglesia, que es de reciente construcción, y que por cierto, se desplomó parte de la misma durante el período de obras.
D. Francisco, el párroco, se pasea charlando con D. José, el coadjutor, por el atrio de la Iglesia.
Frente por frente tenemos a la casa de La Marta, bar y sidrería, de donde son mis amigos Manolo y Fermín.
Vemos a pasar a nuestro lado a los médicos Ignacio Casares y a D. Enrique. Me dice Motxo que van de consulta a casa de Tardío, por estar éste con una pulmonía ¡¡de órdago!!
Frente a la alhóndiga Maiza y Xantus, acaparadores de todos los cargos municipales: son alhondigueros, pregoneros, alguaciles, barrenderos, txistularis, etc… De sereno tenemos a D. José Alday, padre de nuestros queridos amigos Marichu, Juanito, Pepita y Paquito.
Seguimos andando y llegamos frente al Bar Echenique, en el edificio de D. Mariano Arrieta. Vemos muy remangada limpiando mesas a La Sinfo, siempre tan hermosota. Enrique Zaldua es el barman, siendo la mano derecha de Tío Félix, como también es el operador de cine, porque no habíamos dicho que los domingos daban sesiones de cine y el resto de la semana, sala de billares. Sobre el cine está la Sociedad Unión Artesana.
Más adelante nos encontramos con el edificio de la Cooperativa de Toneleros. Tiene tienda de comestibles y bar. Este lo regenta la Sra. Vda. De Ferré, con sus hijos Felisa, Ricardo, Paco y Luz.
Pasamos bajo el puente de la frontera y seguimos en dirección a la estación (estamos en la calle San Sebastián), a nuestra derecha el almacén de vinos de Otaegui Hermanos. Más adelante la Panadería Nueva del Sr. Linazasoro (Francisco), y la linternería de D. Pedro Lapazarán está a continuación, llegando nuestro periplo hasta la zapatería de Sarasua. De frente la Estación del Norte.
¡Bueno! Hasta la tarde… que tenemos entrenamiento los del Unión Txiki. “¡¡No!!”, dice Motxo, “Yo creo que es mejor ir a montar a la burra de Xantus”.
¡Vaya latazo!
Koldo Izagirre, miembro de AHM, presentó ayer VOZ Y VIDA OBRERA LUZURIAGA HOGEITA BOST LEKUKOTASUN, un libro donde recoge veinticinco testimonios de obreros de Luzuriaga. Kulturetxea se llenó. El acto fue muy emotivo. El momento más intenso fue la proyección de una pequeña película de obreros de Luzuriaga manifestándose por nuestras calles en 1976 y 1977. Intervinieron varios entrevistados resaltando la importancia de la recuperación de la memoria y la necesidad de superar las diferencias entre las fuerzas progesistas por avanzar hacia una sociedad más justa y más humana.
La exposición TOPOA EHUN URTE SATORRAREN PARE pasa a Loiola, en cuya Kulturetxea estará hasta el 17 de mayo.
El Pabellón de las Oficinas de Luzuriaga no ha entrado en el catálogo de edificos considerados como patrimonio industrial, porque… porque sólo se han catalogado los construidos antes de 1940. Como los planos del edificio de las Oficinas de Luzuriaga se presentaron en 1943, no ha podido “concursar”. Ya nos hicieron saber que PEPPU significa o, más bien, quiere decir Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbano. Es lo que tienen los planes especiales, que difícilmente son normales. Presentaremos alegaciones y lo que haga falta. Ojo al dato: el edificio de oficinas de Luzuriaga es urbanísticamente necesario (se aportarán detalles), arquitectónicamente interesante y socialmente utilizable.
La exposición TOPOA EHUN URTE SATORRAREN PARE pasa a Intxaurrondo, a la nueva Kulturetxea, hasta el 25 de abril.
La exposición TOPOA EHUN URTE SATORRAREN PARE pasa a Altza. Estará en Tomasene hasta el 14 de febrero.
Miembros de AHM nos hemos reunido en el Palacio Goikoa de Donostia con un responsable del equipo técnico que está catalogando el patrimonio urbano de la ciudad, el PEPPU. En la reunión hemos tratado el tema del Pabellón de Oficinas de Luzuriaga. Ambiente tibio, tirando a frío. A la salida, frío a secas.
Una parte de la exposición TOPOA EHUN URTE SATORRAREN PARE se muestra en Kulturetxea de Amara hasta el 4 de enero del año que viene.
La exposición TOPOA EHUN URTE SATORRAREN PARE no descarrila: El Ayuntamiento de Donostia quiere itinerarla por los barrios tranviarios.
La exposición de este año, por supuesto, está dedicada al Topo. Los treinta y seis paneles de que consta han sido confeccionados por nuestro compañero Pedro Mari Perez Amutxastegi con cantidad de imágenes, datos y detalles instructivos. Estará abierta hasta el 17 de noviembre.
Como estaba anunciado y tal como esperábamos, Juan Jose Olaizola dio una conferencia sencillamente magistral sobre el Topo y su historia. Hubo una bonita asistencia de público, pero el nivel de la conferencia merecía más. Intentaremos mejorar nuestra sección de propaganda. Mila esker handi bat, Juan Jose!
El próximo martes, día 6, podremos disfrutar de una magnífica CONFERENCIA, ilustrada con proyección de imágenes, a cargo de JUAN JOSE OLAIZOLA, fundador y ex-director del Museo Vasco del Ferrocarril: El Topo, cien años al servicio de Gipuzkoa. La cita es a las 19:30 en Kulturetxea.
Hemos puesto a la venta en los lugaren habituales el calendario del año que viene, 2013 EHUN URTE TOPOAN.
Hemos llevado a imprenta los paneles de la exposición TOPOA, EHUN URTE SATORRAREN PARE, que tendrá como tema nuestro antxotarra Topo, cuyo centenario se celebra este año. La exposición estará compuesta, además, por piezas cedidas por coleccionistas. Y como preámbulo, Juan Jose Olaizola Elordi, conocido historiador, fundador y director del Museo del Ferrocarril de Azpeitia, dará una conferencia apoyada con proyecciones sobre el tema. Estamos tratando de que la exposición pueda itinerarse por los pueblos (y ciudades) por los que pasa nuestro “tren municipal”.
Hemos empezado a tratar los temas del calendario del año que viene.
Era una buena idea, pero… Hemos tenido inmovilizada la web Pasaiako Fototeka durante dos años. Estaba lista para ser presentada, pero queríamos hacerla con fotografías de los cuatro distritos, como corresponde a su nombre. Hemos expuesto la idea aquí y allá, nos hemos reunido con particulares, con profesionales, con asociaciones y con concejales de cultura. Al final hemos comprobado que tenemos distintas prioridades. También hemos sabido cosas interesantes. Por ejemplo: en uno de los distritos, una gran cantidad de fotos cedidas de buena fe por los vecinos han quedado en manos de un particular, quien las considera propiedad privada y las retiene desde hace años. Viendo el panorama, hemos desmontado la Pasaiako Fototeka y en estos momentos nos hemos centrado de lleno en la Antxoko Fototeka, que esperamos presentar en septiembre. Si resulta que algún distrito quiere su lugar en la nuestra, pues se lo haremos gustosamente, dándole el mismo tratamiento que a Antxo. Pero no vamos a insistir.
Nuestro compañero y gran conocedor del mundo del ferrocarril Pedro Mari Perez Amutxastegi ha escrito un interesante y documentado artículo sobre el Topo que se publicará en San Fermin Jaiak 2012.
Como todos los años, los Amigos de la Ría de Molinao se han “mojado” una vez más, no en la marea alta, sino en la baja, limpiando el cauce. Ricardo Albín ha hecho un estupendo reportaje fotográfico sobre el estado de la ría y sobre los trabajos de limpieza. Pronto los publicaremos en este blog, para disfrute de todos.
Artista y generoso, rara avis! Joseba Tapia nos ha hecho un regalo de enorme utilidad: un deshumificador, o sea, un aparato eléctrico para eliminar la humedad del pequeño habitáculo que nos cedió el Ayuntamiento, a fin de que no se estropeen los documentos que tenemos depositados allí. Funciona bien, recoge un litro de agua al día…
Este años, concretamente en diciembre, se cumplirán 100 años de la llegada del Topo a nuestro pueblo. Hemos empezado a trabajar para celebrarlo y dar a conocer la historia de este servicio tan antxotarra, recogiendo información y dándoles vueltas a algunas ideas. Entre ellas, la mejora del viaducto. Está bien que sea nuestra la estación más horrible de todo Euskal Herria, pero tampoco estaría mal que tuviésemos unos arcos pasablemente cuidados y sin humedad…
Los jóvenes de Antxoko Gaztetxea han publicado ZIZT, interesante y bien cuidada revista, con vocación de mensualidad. Lo han hecho en papel y en formato digital, para que esté al alcance de todos: ZIZT
INGEBA, el Instituto Geográfico Vasco creado en 1977 por los profesores Javier Gomez Piñeiro, Iñigo Agirre y Jose Luis Orella, ha incluído en su catálogo de patrimonio en peligro al pabellón de Oficinas de Luzuriaga, en segundo lugar de una larga lista. Considera INGEBA que “es probablemente el edificio de carácter industrial de mayor valor que posee San Sebastián”, y propone su “reutilización, haciendo nuevos accesos y patio inglés”. (http://www.ingeba.org/impakt/patrim/luzuria.htm)
Hemos inaugurado la Exposición ANTXOKO MUSIKARIAK, con un cartel confeccionado gracias a una magnífica fotografía de Santos Uranga, nuestro primer txistulari, cedida por Mila Oiartzabal. En la exposición figuran todo tipo de músicos y músicas, desde nuestras estupendas txarangas hasta el famoso grupo Oskarbi.
Está a la venta ANTXO, LASALATARREN ASMO / ANTXO, PROYECTO DE LOS LASALA, de Txema Ruiz. Este libro es una inestimable guía para conocer los intereses que los dos Fermín Lasala, el padre y el hijo, tenían sobre nuestra marisma y el principio que guió a ambos: los negocios para ascender en la política y la política para ganar en los negocios. Como los anteriores, este libro lo publicamos sin ayudas ni subvenciones de ningún tipo.
Resultando que tras las elecciones de mayo dirige los asuntos municipales de Donostia y de Pasaia la misma fuerza política, Bildu, hemos vuelto a insistir a las dos administraciones sobre el edificio de las Oficinas de Luzuriaga. Sabemos que ambos alcaldes se han reunido para tratar el tema. Pero nos han rogado que no digamos todo lo que sabemos.
Hoy se inaugura GURE KIROLARIAK, Exposición montada con las aportaciones de numerosos deportistas antxotarras de ayer y hoy: fútbol, pelota, baloncesto, remo, balonmano, karate, judo, hokey, atletismo, motos…
Hoy nos ha visitado el arquitecto titular de la sección de Patrimonio del Gobierno Vasco, J. I. Martinez de Luko. Su objetivo, ver in situ y valorar el edificio de Oficinas de Luzuriaga. Esta inspección de Martinez de Luko ha resultado francamente esperanzadora, pues supone, de hecho, un impulso para un dosier que lleva meses y meses en los despachos. Matinez de Luko nos ha confirmado que el edificio tiene interés histórico y arquitectónico, y que sería importante consensuar una forma de utilización, para que el Gobierno Vasco lo incluya en Patrimonio. Para ello es necesario, evidentemente, que Donostia y Pasaia acuerden un plan, a fin de dar un futuro al edificio. J. I. Martinez de Luko se nos ha ofrecido para cuantas gestiones le solicitemos ante las instituciones. ¡Por fin una buena noticia sobre Luzuriaga!
Hemos puesto a la venta CRONICAS DE AQUEL 1975, libro que recoge las crónicas de Pepito Iturgaiz, corresponsal de La Voz de España. Se presentará el último día del mes en la Kulturetxea, a las 20:00. El autor firmará ejemplares.
Estamos terminando PASAIAKO FOTOTEKA, sitio web donde se expondrá permanentemente lo mejor de nuestro fondo fotográfico. Tenemos intención de hacer una presentación especial dándola a conocer en todos los distritos.
Estamos maquetando Cronicas del año 1975, antología de las crónicas más interesantes de aquel año escritas por Pepito Iturgaiz, corresponsal de La Voz de España. Estará a la venta en junio.
Exposición Prozesioak 1940-1960, recordando la Semana Santa. Procesiones de una época, con fotos del fondo Ricardo Valverde: romanos, cofrades, candelas, fusileros, madalenas… ¡Habrá trabajo para identificar!
Hemos enviado nuevos datos y nuevo dosier a la Dirección de Patrimonio del Gobierno Vasco, para que reincoe el expediente Luzuriaga y lo someta a consideración. La dirección anterior lo tenía “olvidado”…
Se ha inaugurado la exposición ANTXOTARREN ARGAZKIAK, una pequeña muestra del fondo fotográfico que estamos formando con las donaciones de los antxotarras. Se podrá ver una muestra de las donaciones de 95 particulares, un 10% del total de imágenes. Tenemos mucho material, pero queda mucho más por recoger.
Se ha puesto a la venta el calendario del año que viene, 2011 EGUTEGIA, en nuevo formato. El tema de las imágenes es el comercio antxotarra.
Estamos intensificando las gestiones con el Gobierno Vasco para que el Pabellón de Oficinas de Luzuriaga sea catalogado como patrimonio histórico.
Hemos puesto a la venta en las tiendas de costumbre el libro CRÓNICAS DE AQUEL 1975, recopilación de crónicas de nuestro correspensal para La Voz de España Pepito Iturgaiz. La presentación tendrá lugar en Kulturetxea el miércoles día 30, a las 20:00. Estará presente el autor.
Estamos dando los últimos toques a una nueva Web, PASAIAKO FOTOTEKA, que esperamos hacerla pública en mayo. Es un proyecto de largo alcance que engloba a los cuatro distritos, y pensamos presentarla en cada uno de ellos.
Está en fase de maquetación Cronicas del año 1975, interesante libro que recoge una colección de crónicas de Pepito Iturgaitz publicadas en aquel año en La Voz de España. Creemos que es un documento sobre el ambiente y el estado de nuestro pueblo en una época clave. Se pondrá a la venta en junio.
Prozesioak 1940-1960, exposición de fotografías de Ricardo Valverde como introducción a la Semana Santa: cristos, magdalenas, ángeles, romanos, fusileros… Tuvo execelene acogida, y la colaboración del público en identificación de personajes, como siempre, fue impagable.
Envío de nuevos datos y documentos a la Dirección de Patrimonio del Gobierno Vasco, para que, tras el retraso a que lo sometió la enterior dirección, rehincoe expediente sobre el Pabellón de Oficinas de Luzuriaga, patrimonio histórico-arquitectónico de primer orden y que todos los técnicos consultados reconocen tiene una gran potencialidad (reutilización como servicios, polo de empresas, etc.).
Exposición fotográfica sobre las mujeres de Antxo. Una selección de retratos que R. Valverde realizó entre 1930 y 1960. La exposición se hará en la kulturetxea de Pasai Antxo.
Horarios:
laborables 19:00-21:00
sábados 12:00-14:00 y 19:00-21:00
domingos 12:00-14:00
El miércoles 18 y el viernes 20 no habrá exposición, sino donación de sangre y teatro.
Para celebrar la llegada de los San Fermines, hemos organizado una EXPOSICION con el FONDO LEGADO POR EL FOTÓGRAFO RICARDO VALVERDE. Se trata de una selección centrada en las instantáneas captadas en los SAN FERMINES DE LOS AÑOS 40 Y 50 EN PASAIA. Estará abierta del 26 junio al 4 de julio en Kulturetxea.
El Departamento de Movilidad y Ordenación del Territorio de la Diputación Foral de Gipuzkoa ha lanzado un concurso internacional de ideas para la regeneración urbana de los espacios portuarios de la bahía de Pasaia.
Se trata de redactar un “masterplan” para (re)organizar todo el entorno en vista de la construcción del puerto exterior. Este plan estratégico lo impulsa el grupo GIPUZKOA AURRERA que reune instituciones públicas (Diputación Foral, Kutxa) y privadas (Adegi, Cámara de Comercio, MCC). Su objetivo es impulsar los grandes retos estratégicos de nuestro territorio. Los retos en cuestión están sobre todo ligados a la economía. El Diputado General Markel Olano indica por su parte que Gipuzkoa Aurrera está abierta a la relación con todos, y se sitúa fuera del ámbito de la discusión política.
Parece que los retos de Pasaialdea y Gipuzkoa tienen poco que ver con el empleo, el transporte, el bienestar social, el urbanismo, la ecología, el medioambiente o la vivienda. En todo caso las fuerzas políticas quedan al margen de este grupo que pretende definir las prioridades, y construir (sin debatir) el futuro de nuestro territorio… Como dijo el famoso torero, “Se lo voy a decir en dos palabras: ¡im-presionante!”
Salvo error u omisión, Branka es la única revista que en Pasaia se ha publicado en euskara (1999-2003). Estamos completando la colección, y acabamos de publicar en este Blog todos los índices. Ahora estamos pasando el papel a formato PDF, para publicarlo en breve. Nos faltan tres números: 16, 17 y 21. Si alguien los tuviese, o supiese noticia al respecto, le agradeceríamos profundamente se pusiese en contacto con nosotros.
Tras no pocos esfuerzos hemos podido completar la colección de Los Tres Pasajes, revista anual publicada en el período 1943-1961. La mayoría de los ejemplares, sin embargo, no los hemos podido consultar mas que en fotocopias. Ello no ha facilitado, evidentemente, el trabajo de transcripción. Todos los índices están publicados en este Blog, y los temas referentes a Ancho están legibles y copiables en formato word: 272 artículos sobre fiestas, religión, caza, historia, educación… Un material imprescindible para conocer dos décadas importantes de la vida bajo la dictadura.
– Estamos trabajando de lleno en el desarrollo de la Fototeca. Nuestra intención es crear la PASAIAKO FOTOTEKA, comenzando por Antxo y ampliando el servicio a los demás distritos.
– El Tribunal Superior de Justicia del Pais Vasco ha admitido la demanda del Ayuntamiento de Pasaia para la recuperación de los límites históricos del municipio. La Diputación Foral y los Ayuntamientos de Donostia, Pasaia y Rentería están citados para el 29 de abril.
– Se han agotado todos los ejemplares de Antxoren 2009 Egutegia / Calendario 2009 de Antxo puestos en venta en los comercios del pueblo.
– 19:30 Se inauguró la Exposición Luzuriaga, Historia y Futuro en Kultur Etxea. Intervino Pascual Aguirre, trabajador en la sección de Ingenieria de Luzuriaga, evocando la importancia del Pabellón de Oficinas. Un animado koktel cerró el acto.
– 19:30 Como preámbulo de la Exposición, el conocido arquitecto bilbaino Iñaki Uriarte pronunció la conferencia ilustrada con diapositivas La industria, fábrica del paisaje. La Kultur Etxea se llenó al completo, y la conferencia fue espléndida. A continuación se estableción un interesante coloquio.
– Entra en máquinas Antxoren 2009 Egutegia / Calendario 2009 de Antxo, que se pondrá la venta en la Exposición sobre Luzuriaga.
– Sale de imprenta el libro Pasaia 1890 Urtebeteko albisteak / Crónicas de una época, que se pondrá la venta en la Exposición sobre Luzuriaga.
– Envío de nueva documentación sobre Luzuriaga a la Dirección de Patrimonio del Gobierno Vasco.
– Carta de Jose Angel Irigaray en Irutxuloko Hitza: Pasaiako herritik dator notizia…
“El Ayuntamiento de Donostia está trabajando para que nuestra ciudad sea nombrada capital cultural europea. Ahora se le brinda una inmejorable oportunidad de demostrar en la práctica su compromiso con la cultura, conservando un edificio que es patrimonio y posibilitando se convierta en el centro social y cultural que Antxo tanto necesita…”
– Rueda de prensa en Donostia con la presencia de personalidades de la cultura y el deporte de todo Pasaia, a las que se suman los altzatarras Joan Mari Irigoien, Josu Landa, escritores, y Juantxo Koka, pelotari. Leen el documento de apoyo a Luzuriaga Mikel Astarloza, ciclista, y Pablo Malo, cineastea. Se suman espontáneamente a la reivindicación los donostiarras Mikel Erentxun, cantante y arquitecto, y Jose Angel Irigaray, escritor, director del Kafe Antzokia de Bilbao y miembro del Patronato de la Fundación Museo Jorge Oteiza.
Amplio eco en la prensa provincial y en ETB.
– Kelejira reivindicativa hasta Luzuriaga y posterior romería en Gure Zumardia con el grupo Tapia eta Leturia hasta la 01:30 de la madrugada
– Reunión en Gasteiz con Arantzazu Arzamendi, Directora de Patrimonio del Gobierno Vasco: puesta en común de ideas y perspectivas sobre el pabellón de Oficinas de Luzuriaga.
– El fotógrafo Lander Garro comienza a realizar los retratos fotográficos del Calendario 2009 de Antxo. Tema, los artistas de Antxo: peluqueros, mecánicos, artesanos, bobinadores, sastres…
– Alegación al Plan General de Donostia sobre el Ambito Urbanístico AL.15 Luzuriaga.
[La Diputación de Gipuzkoa también presentó Alegación en favor de la conservación de Luzuriaga.]
[El Ayuntamiento de Pasaia presentó una Consideración en el mismo sentido.]
– Se pasa información a los grupos políticos del Ayuntamiento de Pasaia sobre las gestiones realizadas en torno a Luzuriaga.
– Carta protesta a la Dirección de Patrimonio del Gobierno Vasco sobre actuación del Departamento de Urbanismo y Obras Sociales del Gobierno Vasco, responsable de la urbanización de Antxo Berri, contra el edificio de Oficinas de Luzuriaga.
– Carta protesta a D. Javier Madrazo, Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco, sobre actuación del Departamento de Urbanismo y Obras Sociales del Gobierno Vasco, responsable de la urbanización de Antxo Berri, contra el edificio de Oficinas de Luzuriaga.
– Carta protesta a D. Iñigo Maguregui, Director de Suelo y Urbanismo del Gobierno Vasco, sobre actuación del Departamento de Urbanismo y Obras Sociales del Gobierno Vasco, responsable de la urbanización de Antxo Berri, contra el edificio de Oficinas de Luzuriaga.
– Fallece nuestro compañero Xabier Portugal, que había venido trabajando intensamente en la Asociación.
– Rueda de prensa frente al pabellón de Oficinas de Luzuriaga reivindicándolo como memoria, patrimonio y futuro centro de servicios e infraestructuras.
Amplio eco en los medios de la comarca.
– Carta protesta al Ayto. sobre actuación del Departamento de Urbanismo y Obras Sociales del Gobierno Vasco, responsable de la urbanización de Antxo Berri, contra el edificio de Oficinas de Luzuriaga.
– Colocación de pancartas y reparto de 1.150 hojas informativas sobre Luzuriaga.
– Petición formal ante la Dirección de Patrimonio del Gobierno Vasco para que el edificio de Oficinas de Luzuriaga sea catalogado como Patrimonio de la CAV. Esta petición, con su correspondiente informe, fue presentado con la adhesión de Laurak Bat, Asociación de Comercio, Hostelería y Servicios de Pasaia.
[Días más tarde, La AVPIOP, Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública, presentó un informe en el mismo sentido ante dicha dirección.]
[En octubre, la Sección de Arquitectura de la UEU, Universidad Vasca de Verano, realizó la misma petición.]
– Inicio de la consulta y transcripción de las noticias de prensa del año 1890 relativas a Pasaia
– Reunión con una conocida e importante entidad cultural del país, para darle a conocer las posibilidades del edificio Luzuriaga.
[La Directiva de la entidad, en reunión oficial, aprobó abrir sede en el futuro Luzuriaga, dentro de la preceptiva legal que se establezca.]
– El arquitecto Kepa Iturralde entrega a Antxotarrok Historia Mintegia un pre-proyecto de utilización de Luzuriaga.
– Digitalización y publicación de todos los números de la revista San Fermin Jaiak, desde 1984.
– Paseo crítico por Antxo y alrededores, dentro de las Jornadas de Urbanismo sobre Pasaialdea organizadas por la Universidad Vasca de Verano (UEU) a través de su Departamento de Arquitectura. Juicio unánime de los universitarios: el pabellón de Luzuriaga es un valor histórico, estético y funcional.
El director de las Jornadas y de la Sección de Arquitectura de la UEU, Kepa Iturralde, pide se consigan los planos originales para hacer un pre-proyecto de reautilización del edificio.
– Inicio del positivado y digitalización del fondo fotográfico de Ricardo Valverde, conservado y cedido por Juan Luis Valverde: cerca de mil negativos en soporte cristal que retratan más de medio siglo de la vida de Antxo.
El Guipuzcoano, 1890-07-06
La corbeta italiana que zarpó anteayer viernes de madrugada del vecino puerto de Pasajes, remolcada por el vapor de pesca Elcano hasta la altura de Guetaria, se vio obligada ayer al mediodía a regresar a la precitada bahía.
Parece que esto es debido al vendaval que ha vuelto a iniciarse en el Cantábrico, y a que las corrientes la empujaban a los peligrosos arenales de Arcachon.
Al hallarse entre dicho punto y Capbreton, la corbeta, para evitar irse a la costa, prefirió volver a Pasajes, donde esperará que abonance el tiempo. Se cree, dadas las indicaciones del barómetro, que el tiempo mejorará del todo dentro de un par de días.
El Guipuzcoano, 1890-07-07
Muy señor mío:
No tengo el honor de conocerle más que con el título que usted ostenta de corresponsal de Ancho. Yo, antes de continuar, y por si usted ignora quien es P. C., voy a decirle que estas iniciales son las de Pablo Cámara, así, con todas sus letras.
En la carta de usted del 2 del corriente, publicada en un diario de San Sebastián, indica usted que no trata de entablar polémica conmigo. Sin embargo, despréndese lo opuesto del sentido de dicha carta, y en su visita, yo, que no tengo inconveniente en discutir, voy a responder a las afirmaciones de usted.
El Guipuzcoano, 1890-07-12
El lunes o martes es esperado en Pasajes el velero Witley, que como dijimos, viene desde Potí, puerto del Mar Negro, con cargamento de maíz para la casa Olivan, de esta plaza, en participación con otra casa comercial.
También llegarán en dichos días los vapores Bradley, de Newcastle, y Teodoro, de Cardiff, con carbón para los señores Saralegui y Lasquibar.
El Guipuzcoano, 1890-07-14
Accediendo a los deseos manifestados por muchos visitantes veraniegos del año anterior, el señor D. Pablo Cámara, cuyo establecimiento restaurant de Pasajes de San Juan se ve siempre tan favorecido, pondrá en movimiento, dentro de breves días, en la rada de Pasajes, un vaporcito de recreo que remolcará magníficos y espaciosos botes provistos de toldos, innovación que agradará a los visitantes.
El servicio que el vaporcito efectuará, será sólo por la rada del puerto, con el fin de que las señoras no puedan marearse.
El precio del asiento será de 50 céntimos.
Con tan agradable innovación, aumentará, seguramente, el número de visitantes a aquel vecino puerto y al bien acreditado establecimiento del Sr. Cámara.
El Guipuzcoano, 1890-07-26
En los vapores Zurbarán y Carpio han llegado a Pasajes varias grandes partidas de maquinaria para las nuevas fábricas de la Sociedad Electricista de Madrid.
El Guipuzcoano, 1890-07-28
Hoy lunes llegará a Pasajes procedente de Burdeos, el hermoso trasatlántico Matapán, que va al Río de la Plata con emigrantes y carga general.
Hacía dos meses que no tocaba en Pasajes ningún trasatlántico de las Mensajerías Marítimas Francesas, siendo debida la reinstalación del servicio mensual para la América del sur a las activas gestiones hechas en Paris por el Sr. Barón de Ezpeleta, Administrador delegado de la Sociedad General del Puerto de Pasajes.
Sabemos que son muchas las personas de la colonia que hoy y mañana, martes, se proponen ir al vecino puerto para visitar el trasatlántico Matapán, estando ya instalado también allí el afamado pintor señor Sorolla, para trazar las líneas generales del gran cuadro que sobre la emigración vasca al Sur América tiene entre manos tan reputado artista.
El Guipuzcoano, 1890-07-30
El vapor trasatlántico Matapán saldrá esta mañana a las nueve, con rumbo a La Coruña.
En Pasajes ha embarcado 20 emigrantes y alguna carga. De Burdeos traía 8 emigrantes.
Ayer fué el barco muy visitado por los veraniegos.
El Guipuzcoano, 1890-07-28
La augusta familia Real, después de oir misa, bajó ayer a las nueve y media a la playa, regresando a Ayete al mediodía.
Por la tarde S. M. el Rey y SS.AA.RR. estuvieron jugando de cuatro a siete en el arenal.
Mientras tanto, S. M. la Reina Regente dio un paseo hasta Pasajes.
El Guipuzcoano, 1890-07-23
Distinguidos y alegres jóvenes de esta ciudad, Pasajes, Irun y Fuenterrabia, en crecido número, han efectuado un gran día de campo en el pintoresco y frondoso caserío de Fagollaga, situado en las montañas limítrofes de Guipúzcoa y Navarra, entre Hernani y Goizueta.
Los expedicionarios fueron en dos lujosos y grandes breaks, organizándose allí una orquestilla, y presidiendo la fiesta con su cachet y chic especial, el popular y por todos queridísimo errikosheme, nuestro excelente y constante amigo don Angel Minondo y Alzugaray.
Pronto tendrá lugar otra gira a las deliciosas y pintorescas vegas de Fuenterrabia.
El Guipuzcoano, 1890-07-09
Es esperada en Pasajes una corbeta procedente de los Estados Unidos, con petróleo
El Guipuzcoano, 1890-07-05
Ayer por la madrugada zarpó de este puerto para Pasajes el vapor de pesca Elena, de la casa de los señores Cámara y Erquicia.
Desde dicho puerto remolcó, a varias millas detrás del castillo, a una corbeta italiana, que había traído petróleo de los Estados Unidos para la refinería de Ancho, de los señores D. Luciano Mercader y Viuda de Londaiz.
A dicha corbeta la compañía escabechera italiana de San Sebastián había ofrecido fletarla en 25.000 reales, para conducir anchoa y sardina en conserva a Nápoles; pero el capitán del buque se negó a ello.
El Guipuzcoano, 1890-07-05
En el mes de Junio próximo pasado, se han revacunado en Pasajes tres individuos con vacuna procedente de San Sebastián, obteniendo buen resultado.
No ha habido ningún caso de viruela en dicha villa
La Voz de Guipúzcoa, 1890-08-15
En efecto, se confirma la noticia de que el domingo se reunirán en Pasajes de San Juan los liberales del distrito de Irún para la elección de comités.
A los republicanicidas les parece muy mal esa reunión; es el mejor elogio que de ésta puede hacerse.
No es extraño que les duela la reunión de liberales para nombrar comités a los que no han podido constituir uno sólo en cualquier pueblo de la provincia.
La envidia tiene diferente forma de expresarse; por eso dicen los imperialistas que la reunión convocada para el domingo es un atentado a las ideas liberales, al sufragio universal y al sentido común.
Esto es lo que llama el derecho al pataleo. Por poder celebrar ellos una reunión en un pueblo de la provincia, y reunir media docena de amigos, dieran un ojo de la cara.
Pero obsérvese bien; les parece atentatorio a las ideas liberales la elección de comités por el sufragio de cuantos están dentro de la coalición liberal, y son ellos de los que en una reunión no dejan hablar para defenderse a un representante suyo que viene de una asamblea donde ha defendido sus convicciones.
Llaman atentado contra el sufragio universal el reunirse para la elección por votación de comités, los que llaman pomposamente Comité provincial al Comité que eligen los revolucionarios de la capital y llevan a Madrid representantes que se dicen de ese Comité provincial que no existe.
¿Qué entenderán por democracia ni por soberanía los que van a una reunión y aceptan los candidatos que los coalicionistas designemos, cuando precisamente había acordado su partido luchar con independencia y enfrente de la coalición?
¿Qué entenderán por sentido común los que en una Asamblea de Madrid se comprometen a luchar solos, contra los partidos monárquicos, y luego se deciden a aceptar la coalición en un distrito, si se les dan dos puestos, uno para ellos y otro para un monárquico reformista?
¿Qué saben ni que entienden de formalidad ni democracia, los que obligándose a combatir a todos los partidos monárquicos, se alían luego a los reformistas y trabajan luego en favor de ellos solicitando puestos o partir con ese partido?
Pero puesto que afirmar que no es liberal ni correcta la forma en que nuestros amigos eligen sus comités, expliquennos, expliquen al país cómo se constituyen ellos.
Ellos han hablado diferentes veces de su Comité provincial.
A ver, cómo le han constituido; expliquénnos su organización.
La Voz de Guipúzcoa, 1890-01-02
El desarrollo progresivo que anualmente viene observándose en el tráfico del Puerto de Pasajes se ha pronunciado durante el año 1889 en términos sumamente favorables y halagüeños.
De 211.000 toneladas a que ascendió el movimiento general de mercancías en 1888, ha pasado en 1889 a la hasta ahora desconocida cifra de 246.000 toneladas, o sea, un aumento de 35.000 toneladas, que equivale a un 16 por 100 más en 1889 que en 1888.
No puede, por lo tanto, ser más próspera la situación de la Sociedad.
Otro de los progresos que colocan a nuestro vecino puerto a la altura de los mejores, es la circunstancia de haber dispuesto la Compañía General Trasatlántica Francesa que sus vapores entren y salgan sin reparar en las mareas, disposición debida a lo felizmente que salió hace pocos días el Malapan, vapor de 7000 toneladas de desplazamiento, con la marea baja y aún reinando un fuerte temporal que hubiera imposibilitado la salida en cualquier otro puerto de Europa.
La Voz de Guipúzcoa, 1890-01-13
Para hoy está anunciada la entrada en el puerto de Pasajes del vapor Medoc, uno de los barcos que pertenece a la Compañía de Mensagerías Marítimas.
Si el día fuese bueno, gran número de personas tienen idea de visitar este vapor.
La Voz de Guipúzcoa, 1890-01-16
Muchas personas acudieron ayer al puerto de Pasajes para visitar el magnífico vapor de la Compañía de Mensagerías Marítimas.
Este barco que debía haber entrado el día 12, no pudo verificarlo hasta ayer por haber tenido que retrasar su salida de Burdeos.
Desde aquel punto traía a bordo 14 pasajeros y en Pasajes embarcó 42 entre los que vimos a la familia del ex-lotero de esta población señor Serrano.
Según manifestaciones del distinguido capitán D. León Devaureix, este viaje será uno de los menos productivos que hasta ahora hizo, pues que no espera llevar a la América del Sur más que unos 200 emigrantes.
Hoy saldrá en la marea de la mañana
La Voz de Guipúzcoa, 1890-09-09
Ancho 8 de Septiembre de 1890
Sr. Director de La Voz de Guipúzcoa
Muy señor mío y amigo:
Sería conveniente que nuestra autoridad crease una plaza de alguacil temporero, aunque nada más fuese con el fin de vigilar á los muchos chiquillos que al paso del tranvía por Ancho se lanzan sobre el carruaje, no sin perjuicio de exponerse de ser víctimas de un atropello, porque sucede que aquellos, como carecen de escuelas donde estar recogidos, se acuerdan más de hacer daño donde pueden o de correr tras de los carruajes, que de lo que con tales juegos puedan acarreárseles. Mañana que Pasajes nos dote de los centros de instrucción que venimos pidiendo y que tanta falta hacen, no se verán esas turbas de mozalbetes apedreando a todo bicho viviente, y la plaza que ahora se crease, podría ser suprimida con tal motivo.
Las aguas estancadas de Molinao continúan igual que el año pasado, y podríamos decir que peor, porque cada vez aumenta más el olor pestilencial que despiden y se hace insoportable su estancia a los vecinos que habitan al lado de esos focos infecciosos e insalubres, de donde no puede esperarse otra cosa que el desarrollo de una epidemia.
Los terrenos de Molinao son propiedad de varios individuos a quienes se les debe obligar a sanearlos.
Donde hoy existe un charco de agua corrompida, ayer era bañada por la marea que limpiaba todas las impurezas; donde antes se veía agua cristalina y clara, ahora se ve una capa verdosa por encima y un negruzco lodo por abajo; donde años anteriores existía agua clara y limpia, hoy se ve agua repugnante, pestilencial, convertida en depósito de toda clase de objetos en estado de putrefacción, sin que nadie intente siquiera evitarlo.
Hora es ya que las autoridades y prensa de la provincia tomen parte activa en el asunto y miren por el bienestar de sus convecinos de Ancho, a quienes parece se les tiene olvidados por completo, pues no hay veraniego que esto visite que no censure el estado de esos terrenos y huya del olor pestilencial que despiden sus aguas y haga comentarios muy poco favorables para sus dueños, como sucedió el día pasado, entre los cuales contábanse uno o dos médicos de reputada fama; aunque hay sin embargo quien dice sufre Ancho una fumigación diaria con los humos de Capuchinos que combaten gran parte esas miasmas y que debido a ellos no se desarrolló tanto el año pasado la epidemia variolosa.
Por lo que se ve, todo es predicar en desierto, y no hay consideraciones para los que sufren, pagan y callan, como viene sucediendo a los honrados vecinos de Ancho.
Se repite hasta otra su afectísimo su seguro servidor q.b.s.m.
El Corresponsal
La Voz de Guipúzcoa, 1890-07-09
Ancho 8 de Julio de 1890
Sr. Director de La Voz de Guipúzcoa
Muy señor mío:
Ayer hemos tenido en este barrio un poquito de animación, debido a que algunos vecinos celebraron la fiesta de San Fermín, en vista de que el ayuntamiento de Alza no prepara alguna distracción para ese día. Con el correspondiente permiso, alegraron el barrio unos cuantos contribuyentes, contratando a los tamborileros del municipio de Alza, quienes amenizaron durante toda la tarde, habiendo terminando la fiesta con una cena y merienda, reinando gran alegría entre todos los comensales.
La alegría fue mayor al ver lanzar infinidad de cohetes y chopinazos, cuyas detonaciones llamaron la atención de cuantos habitan en este tan deseado barrio.
Ha llamado vivamente la atención el estandarte que circuló por el barrio con la inscripción Viva la Independencia, que ostentaba los colores nacionales, y unas armas que ignoro sean de Alza ó Pasajes, pero en las que sí figuraba un escudo.
No creo fuese objeto de burla, ni menos motivo de una manifestación contra determinada población, pero sí puedo asegurar que fue aplaudida la idea por cuantos tuvieron a bien ver el mencionado estandarte.
A última hora fui invitado a fraternizar con los citados vecinos; pero me concreté únicamente a hacer aprecio de su galantería. Estos señores demostraron que su objeto no era otro que el celebrar el santo del barrio, sin llegar a la imaginación la idea de faltar en lo más mínimo a nadie; con mayor motivo, por cuanto que Alza no tenía nada dispuesto para este día, dejándolo todo para el próximo domingo, que oficialmente se celebrará el santo del patrón del barrio.
Según se dice, el domingo tendremos contingente, debido á que el ayuntamiento prepara algunas sorpresas para dar mayor animación á la fiesta, contando siempre con la cooperación de una banda de música.
Se repite suyo affcmo. s. s. q. b. s. m.
El Corresponsal
La Voz de Guipúzcoa, 1890-07-04
Ancho, 2 de Julio de 1890
Sr. Director de La Voz de Guipúzcoa.
Apreciado director:
El día de San Pedro hemos tenido en este barrio gran animación, debido a que se nos presentó una música de esa ciudad a amenizar, habiendo estado esto muy divertido. El objeto de su venida fue, á mi entender, en que se pretende entre varios industriales complacer a los vecinos con algún extraordinario, retribuyendo a los músicos de su peculio particular para que estos amenicen todos los días festivos. A pesar de ser las fiestas de San Pedro, en Pasajes tuvimos buen contingente.
En el número de La Voz correspondiente al 27 del pasado aparece una carta fechada en Pasajes, en la cual su autor analiza los puntos de la mía que vio luz pública en su diario el 25 del mismo. No trato de establecer polémica con el señor P. C. ni ese es mi objeto; pero sí quiero indicar al autor de la citada carta los móviles que me impulsaron a escribir la mía con motivo del fallo recaído a favor de Pasajes, y poner de relieve los inconvenientes con que en lo sucesivo hemos de tropezar con motivo de la anexión.
No es que reneguemos de la anexión a Pasajes, como quiere demostrar el señor P. C., antes al contrario, nos felicitamos de ello, pues que es preferible pertenecer a Hungría antes que a Alza.
Pero vamos al caso. El amigo P. C. me recomienda en primer lugar mucha calma, que es lo mismo que si yo le recomendase a él mucha tila, porque se conoce se le indigestó mi carta después de celebrar un segundo abrazo de Vergara. Y no he pretendido ahogar su voz echándole el dogal al cuello, sino simplemente indicar si nos harán los de Pasajes, o no harán, las obras que Alza tenía proyectadas.
También se incomoda mi amigo P. C. por llamarles ambiciosos, y dice que no les trate de esa manera. Bien sabe usted Sr. P. C., que aunque algunos pretenden decir que Ancho debe ser de Rentería y otros de Oyarzun, francamente, este barrio no puede mantener a tantos como lo desean.
De que haya aquí en su tan querido barrio personas aptas, inteligentes y capaces para administrar, no lo niega usted, pero sí niega que puedan hacerlo mejor. ¿Cómo quiere usted hacerlo tan bien como los que vivimos aquí, si no es posible? Desengáñese usted que un extraño no pueda saber nunca lo que pasa en casa del vecino; y por eso queremos los habitantes de Ancho ser independientes; queremos administrarnos por nuestra cuenta, porque comprendemos mejor que nadie nuestras necesidades.
Con cierta sorna dice el señor P. C. que el paso en lancha es muy agradable, tanto para los recién nacidos como los que acompañan á los muertos… Comprendo que lo sea para usted y para los que vayan a divertirse, pero para los que acompañan a algún cadáver, no; porque ¿le parece á usted bien que entre seis u ocho lanchas que llevan gente alegre, que canta y se divierte, le parece á usted bien –-repito– que se cruce una embarcación con un cadáver? ¿No le parece á usted que es eso dar un espectáculo indecoroso y triste, que la ley debe prohibir? Ni aún que fuese usted contratista de lanchas!
¿Le parece al Sr. P. C. bien, que los padres que tenemos hijos los encomendemos a un barquero para que los pase a la escuela y que el día menos pensado vayan al agua, bien por descuido o bien por imprudencia del conductor? ¿Y si a altas horas de la noche se suscita una cuestión y se necesita la presencia del juzgado? ¿Y si hay algún enfermo grave, quién le suministra los Sacramentos?
He aquí los inconvenientes primeros con que hemos de tropezar, sin contar otros que irá saliendo a flor de agua tan pronto lleguemos al campo de la práctica. Porque aún cuando ustedes pretenden complacernos en nuestras necesidades, pasarán algunos años para conseguirlo, so pena de que los edificios se vendan en París y los traigan por telégrafo o facturados en gran velocidad. ¿O es que tienen ustedes ese poder de la lámpara maravillosa que de la noche a la mañana aparecen hechos por arte de magia los más soberbios palacios? Vamos, que lo que se desprende en su carta esto será pronto Jauja.
La verdad, amigo P.C. estamos ya tan cansados de promesas, que todas cuantas se nos hagan las acogemos con desprecio o las tomamos a broma, máxime cuando las hace un don Juan particular, sin autoridad ni nada. Sin embargo, le agradecemos todo lo que nos promete y archivamos su carta para los fines consiguientes.
La administración que hemos disfrutado de Alza, en el transcurso de algunos años, ha sido detestable; tan mala, que me he visto en el caso de censurarla a diario, opinando siempre que nos anexionásemos a San Sebastián u otra parte, vistas las injusticias que todos los días se cometían con los vecinos de Ancho. Por eso fui uno de los primeros que firmaron la anexión a San Sebastián. Pero hoy, vista la opinión unánime de este vecindario, comprendo que gobernado su tan querido barrio por nosotros mismos, habíamos de cubrir las necesidades más pronto y mejor que puedan hacerlo los de Pasajes.
Si el día de San Fermín ejerciera Pasajes autoridad de Ancho… nos mandarían ustedes la música ¿verdad? Pues, francamente, agradecemos la intención, toda vez que de lo que tenemos sed es de justicia y de una buena administración, porque música tratan de regalarnos todos los domingos algunos industriales.
¡Ojalá, Sr. P. C., que las columnas de bronce que usted cita sean tan fuertes y duraderas como lo desean los vecinos de Pasajes! Pero ya verá usted cómo hay algún Sansón que las derribe, y en vez de convertirnos en columnas de bronce, nos convertiremos en formidable pináculo de sólidos cimientos, en cuya cúspide, alcanzando el laurel del triunfo, alzaremos la bandera con el honroso lema de ¡¡La Independencia de Ancho!!
Sintiendo molestar a usted, señor director, por lo larga que se va haciendo esta carta. Queda hasta otra su affcmo. y s.s.q.b.s.m.
El Corresponsal
La Voz de Guipúzcoa, 1890-06-22
La noticia del día fue ayer la recibida por telégrafo respecto al famoso pleito contencioso tanto tiempo sostenido para decidirse si Ancho pertenece a Alza o a Pasajes.
El fallo ha sido resolutorio en este sentido, es decir, que desde ayer Ancho pertenece a Pasajes, y que Alza queda sin lo que puede decirse que era su sostén.
Para Pasajes, en cambio, el fallo provocará mucho júbilo.
La Voz de Guipúzcoa, 1890-05-01
El Vapor Medoc, de la Compañía de Mensagerías Marítimas Francesas, salió ayer del puerto de Pasajes, con rumbo a Buenos-Aires, conduciendo a bordo 25 pasajeros y 50 toneladas de mercancías.
La Voz de Guipúzcoa, 1890-05-01
Varias personas nos han manifestado que verían con gusto que el popular actor José Artola ejecutase en la función que la Unión Artesana prepara para beneficio de las víctimas de Pasajes, el conocido monólogo Shordo.
La Voz de Guipúzcoa, 1890-04-30
Ayer entró a las tres de la tarde en el puerto de Pasajes el magnífico vapor Medoc, de la Compañía de Mensagerías Marítimas Francesas.
Quedó amarrado al muelle de madera construido por la Sociedad General del Puerto, e inmediatamente se procedió a la carga de las mercancías que estaban aguardando en el muelle para ser embarcadas.
Traía a bordo desde Burdeos 15 pasajeros, y en Pasajes embarcó 25 emigrantes con destino a Buenos Aires.
El vapor saldrá de la bahía, si ha terminado todas sus operaciones de carga, a las siete de la mañana
La Unión Liberal, 1890-01-31
El vapor de las Mensajerías Marítimas Cordouan trajo ayer al puerto de Pasajes 18 emigrantes, tomando en este otros diez, con rumbo a la América del Sur.
A causa de lo desapacible del tiempo fueron muy contados los visitantes del trasatlántico.