La Sociedad de Socorros Mutuos La Armonía
tiene domicilio propio

Los Tres Pasajes, nº 10, 1952

AL CABO DE CERCA DE 6O AÑOS…

Con tal motivo, su presidente, don Manuel Urra,
nos hace unas breves pero interesantes declaraciones

Todos conocen en Pasajes la existencia, desde hace cerca de sesenta años, de la Sociedad de Socorros Mutuos “La Armonía”.
En tan dilatado tiempo, «La Armonía» ha tenido sucesivos domicilios sociales, el último de los cuales era el Bar Mari, en el distrito de Ancho. Pero «La Armonía», cansada de los mil inconvenientes que tiene, indudablemente, el vivir de prestado, acariciaba hace ya años la idea de poseer un domicilio propio
La idea llegó a constituir un sueño. Y este sueño, al fin, se ha realizado.

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El nuevo domicilio de «La Armonía» se halla en el bajo de la casa número 3 de la calle anchotarra de Blas de Lezo. Sus locales ocupábalos precedentemente el Bar Leizatarra, que con anterioridad se denominaba Bar Arquiri.
Ya tenemos a «La Armonía» en su casa propia, donde, con los brazos abiertos, recibe a cuantos amigos desean visitarla.
Amablemente invitados, tuvimos el gusto de ser días pasados uno de ellos.
El nuevo domicilio de «La Armonía» es amplio, confortable, higiénico y dispone de todos los elementos necesarios para el desarrollo de esa fórmula de vida social tan moderna y generalizada en nuestra tierra vasca del “autoservicio”
Los socios de «La Armonía» pueden actualmente, con sólo acercarse a la «biblioteca», servirse una botellita de buen vino o de mejor sidra.
Disponen, asimismo, de una estupenda cocina, donde pueden confeccionarse las más exquisitas meriendas o cenas.
Tienen, asimismo, una magnífica cafetera –que ella solita prepara el más aromático y cremoso café– y todos los restantes elementos propios de toda Sociedad, bien organizada.
Y como, haciendo honor a su título, entre los 200 socios de “La Armonía” existe la mejor armonía; y el nuevo nido social rebosa de alicientes… ¡hay que ver cómo está de animado todos los atardeceres el transformado local del antiguo bar Arquiri!

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Terminadas las obras de transformación –que costaron alrededor: de las 60.000 pesetas– pensaron los dirigentes de “La Armonía” dar a la inauguración el esplendor y so­lemnidad máximos.
La solemnidad inaugural tuvo lugar el domin­go 20 de Abril del año que corre, y a la misma concurrieron, además de las primeras autoridades locales, representaciones de todas las Sociedades re­creativas y culturales del distrito.
Bendijo los nuevos locales el virtuoso coadju­tor anchotarra don Miguel Olaciregui, cuyo padre estuvo también afiliado a “La Armonía”.
El acto fué tan breve como cordial, sirviéndose ­durante el mismo, según ahora es costumbre, un espléndido vino español.

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La Junta Directiva que ha hecho realidad aquel acariciado sueño de independencia social de “La Armonía» la componen los señores siguientes:
Presidente, don Manuel Urra Osés, que en Enero próximo cumplirá el cuarto año consecutivo de su mandato; secretario, don Benito Cortaberría; tesorero, don Daniel Conde; contador-recaudador, don Marciano Conde; y vocales, don Jesús Elvira, don Florencio Saralegui, don Gabriel Mezquita y don Juan García.
Para todos ellos, nuestra más entusiasta y sincera felicitación.

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El presidente de «La Armonía», hombre entu­siasta y de empuje donde los haya, no cree, sin em­bargo, haber llegado a tocar la meta de sus aspira­ciones sociales.
En medio de su satisfacción presente, siempre, piensa en el más allá y en dar un nuevo paso hacia adelante.
Por eso, nos decía hace unos días:
–Yo no he de cejar hasta haber mejorado al máximo el beneficio de socorro a todos los asocia­dos cuando estén enfermos. Como la vida tiene ca­da vez más exigencias, es lógico que tratemos de estar a tono con la vida misma.
–Eso, en cuanto a los fines humanitarios de «La Armonía». Y en lo que se refiere al nuevo do­micilio de la Sociedad, donde se han dado cita un cúmulo de aciertos difícilmente mejorable, ¿qué piensa usted, querido señor Urra?
–Que es preciso continuar trabajando para que este local sea el ideal en cuanto a comodida­des y recreos, a fin de que el socio se encuentre en él como en su propia casa, y todavía mejor, si fue­ra posible.
–En este orden de cosas, ¿Cuál es su aspira­ción más inmediata?
–La implantación de un servicio de duchas.
–Y de puertas afuera, ¿qué propósitos le ani­man?
–Que “La Armonía” colabore, poniendo en ello alma y vida, con todas las restantes Socieda­des del pueblo, a fin de contribuir lo más eficaz­mente posible al fomento y mejoramiento de los festejos populares y recreativos.
–Podría decirme, a título de curiosidad, ¿cuál es el socio más antiguo de «La Armonía»?
–Sí, señor. Sin duda, don Ignacio Garbizu, uno de los fundadores; que tiene nada menos que 96 años. Por cierto, que su hijo, nuestro querido amigo Nicolás, sigue dentro de 1ª Sociedad la tra­dición que aquél le ha señalado.
–Para final, señor Urra, ¿tiene algo especial que decir para LOS TRES. PASAJES?
–Nada, como no sea transmitir, por medio de sus páginas, el sincero agradecimiento de la Direc­tiva de “La Armonía” a las autoridades en general por las facilidades que nos han dado en todo mo­mento para el desarrollo de las actividades de nues­tra Sociedad.

Lucio Ulia