Ilusiones, realidades y proyectos
de la “Coral Pasaitarra”

Los Tres Pasajes, nº10, 1952

Vencida la primera etapa de agrupamiento en una hermandad indisoluble de los jóvenes pasai­tarras iniciándose en el arte musical merced a la labor años atrás desarrollada en la iglesia pa­rroquial de Ancho, comenzó la segunda, de cla­ro adiestramiento artístico, en cuyo desarrollo pudieron ser apreciados en todo su valer las excepcionales prendras de director y de compa­ñero de D. Luis Romero.

La primera Junta de la Sociedad músico-cultural “Coral Pasaitarra”, presidida por D. José María Uria, dió a fuerza de entusiasmo y tenacidad, un gran impulso a la entidad, dejando el camino marcado a su sucesor, a cuyo frente figura D. José María Orube

El ambiente social de hoy es el fruto sazona­do de la siembra de ayer. Y así, ha podido calificarse de éxito la suscripción ideada por la Directiva con destino a la uniformación de la masa coral, que supone de 45 a 60 voces graves y de 20 a 25 voces blancas
­
La suscripción pasa ya de las 15.000 pts., sin contar con la ayuda prestada por el gobernador civil de la Provincia y la del Ayuntamiento de Pasajes.

Consecuencia de tan lisonjeros auspicios fue la presentación del coro uniformado en un festival que, patrocinado, por nuestro Ayuntamiento, tuvo lugar el pasado día 4, así como el celebrado al día siguiente en el Cine Moderno, y que los lectores ya conocen

Los proyectos que para un futuro muy próximo se tienen son vastos.
Por de pronto, seguir celebrando un festival mensual como mínimo
Se celebrarán, también, conferencias de carácter cultural y excursiones.
En los festivales que se organicen se procu­rará dar entrada u oportunidad a elementos jóvenes del pueblo que_ deseen colaborar con la Coral, y al tiempo mismo demostrar sus aptitudes.
En el orden religioso, se seguirá como hasta ahora, cumpliendo las obligaciones contraídas y satisfaciendo, en lo posible, cuantas necesidades se vayan presentando.

Finalmente, la entidad está más, que nunca ilusionada con su ideal de siempre; esto es, poseer un Centro de cultura que contribuya a ele­var el nivel social el pueblo y a estrechar cada día más la confraternidad entre las diferentes clases sociales del mismo.