Una institución con vida propia

Los Tres Pasajes, nº 19 1961

Se trata, lector amigo, del Centro de Ayuda Cultural Profesional de Pasajes Ancho. Una Obra con vida propia cuya existencia ya no constituye una incógnita; cuya labor es una auténtica realidad.
Tres cursos completos, además de sus entusiastas balbuceos, punto de arranque pródigo en tesón y euforia, nos sitúan ante un porvenir cada vez más brillante en su cometido primordial: la formación del hombre íntegro. El hombre ante cuya grandeza todos los demás seres y conceptos carecen de valor, ya que fue formado a la imagen y semejanza de su Hacedor, y tal circunstancia le imprime un carácter, le proporciona una categoría imposible de superar. El nos preocupa de modo extraordinario, y en conseguirlo nos esforzamos, aunque no siempre nos acompañe el éxito.
Para dotar a nuestros alumnos de la formación imprescindible en este orden humano y la ayuda pertinente en el profesional, nos debatimos en una tarea pareja a la educativa conducente a conseguir la atención y apoyo de quienes están obligados por su autoridad, su privilegiada posición económica, su responsabilidad moral, sus conocimientos y solvencia, a prestárnosla.

Y si bien no siempre nos hemos visto favorecidos por esta colaboración, imprescindible para nuestra existencia, en esta ocasión no podemos menos que sentirnos satisfechos por la recibida precisamente de las primeras autoridades provinciales tales a las que hemos contagiado nuestro entusiasmo y hecho participantes de nuestra inquietud de tal modo que nos aconsejaron la adquisición de un local en renta, (sito en Javier Marquina), cuyo acondicionamiento costean con asignaciones de la Ayuda a Municipios. A ellos, nuestro agradecimiento desde estas líneas.

Pero con esto no se soluciona de modo definitivo nuestro problema. Pretendiendo seguir celebrando nuestras clases de un modo gratuito y desinteresado, ideas fundamentales en la constitución del Centro, nos hallamos ante una nueva preocupación, cual es el pago mensual de la renta. Nuestras Campañas anuales apenas nos garantizan el sostenimiento del Centro en sus otros aspectos de organización, material escolar; limpieza y conservación del local, etc., ofreciendo cada vez, en conjunto, resultados más desalentadores.
Y debe ser el pueblo precisamente, que recogerá los frutos de nuestros desvelos, el que procure que éstos no vayan mas allá de los meramente pedagógicos.
De ahí que hagamos mediante líneas, en fechas eufóricas para un vecindario que sabe sentir y acierta a comprender la realidad de las Obras auténticamente positivas que le dan y aún pueden ofrecerle mayor prestigio, un llamamiento a todos, para que, en contacto con nosotros, conozcan mejor él Centro de Ayuda Cultural Profesional y lo hagan suyo estimulándonos con su aliento y ayudándonos con sus aportaciones. Así sea.

Un Directivo
Pasajes, junio de 1.961