UNA VISITA AL KABI-CHIKI

Pasajes nº 6, 1932

Olfateo al entrar. Me lo suponía. Garibaldi en la brecha condimentando una suculenta cashuela.

– Severo, vete ande la Catalina y tráeme pimienta encarnada que me se ha terminao.
– Mejor será que vayas donde Rexhil y traigas unas buenas chuletas–, interrumpe Mochelín.

Dispuestos a devorar la cashuela se hallan sentados en solemnes butacones algunos socios. Entre ellos aparece la silueta alegre y juvenil del humorista por excelencia Mariano Garay. En cuanto se apercibe de mi presencia formula la pregunta de rigor:

– ¿Cuantos te hacen falta? Supongo que esta noche irás a castigar.
– Oye. Mariano, a petición de Serrano nos vemos en la obligación de escribir algo para la Revista PASAJES y tu eres el más llamado para ello.
– Para mí no hay revista mejor que esa– señalando la shalsha y la “Pipa de Oro”.
– Bueno; sí no tienes gana de escribir atiende a preguntas que te voy a hacer.
– ¿…?
– La iniciativa partió de un grupo de amigos que frecuentábamos el Bar de Pelín. En la parte exterior y frente al frontón todas las noches saciábamos nuestra sed apurando un porrón de riquísimo Tudela, al compás del Goiko Mendian que nos deleitaba Mochelín con su excelente voz. Veíamos la necesidad de formar nuestro choko, nuestro kabi para fomentar más ampliamente nuestro humor, que varias veces se veía truncado por la presencia de los serenos.
– ¿…?
– Somos los más llamados a sentirlo. Hubiese sido de nuestro agrado poder celebrar un festejo análogo y que superase en lo agradable y vistoso al celebrado el año pasado por el Desastre, mas como el Ayuntamiento puede ayudarnos económicamente, y nuestra Sociedad no dispone de beatas, no tenemos más remedio que dejarlo para otro año.
– ¿…?
– Nos costó la broma alrededor de 800 pesetas y puedes figurarte el sacrificio que supone para nosotros.
– ¿…?
– Perspectivas muchas. Hay diversos proyectos en cartera. En lo que afecta al local pensamos instalar piano, radio-gramola, billar, teléfono, etc. En la próxima primavera organizaremos diversas excursiones a Francia, Navarra y las tres provincias vascongadas. La vida cotidiana a base de buenas cazuelas. Para ello contamos con un cocinero sin diploma pero que no encuentras otro en el mundo ni en Las Pampas.

Garibaldi nos interrumpe anunciándonos que está la shalsha a punto.

– Déjame ya de pláticas y no seas pelmazo –dice Mariano–, levantándose.

Chirigoteo a granel. Todo es broma y alegría. Se respira un ambiente de fraternidad y camaradería. Se come, se bebe, se canta, se baila… se disfruta pletóricos de vida y juventud. Por un lado a Mochel le obligan a cantar el Goiko, y por otro, Amadeo nos brinda con un melódico tango de su exclusiva…

Gran-Gran